De acuerdo a la Asociación Americana del Corazón, cada año, alrededor de 900,000 personas en los Estados Unidos mueren por alguna enfermedad cardiaca, mientras que el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés), señala que unos 61 millones de estadounidenses padecen de algún tipo de enfermedad cardiovascular. En cuanto a los hispanos, la Asociación Americana señala que las enfermedades del corazón y los ataques cerebrales son las causas número 1 y número 3 de muerte en los hispanos y las enfermedades cardiovasculares son responsables de casi una de cada tres muertes en hispanos.
Las obstrucciones en las arterias se conocen como aterosclerosis, que se caracteriza por la acumulación de depósitos de sustancias grasas como el colesterol en las paredes interiores de las arterias. Con el tiempo, estos depósitos forman placas ateroscleróticas, las cuales provocan efectos dañinos de varias maneras: Pueden obstruir parcial o completamente el flujo de sangre en una arteria. Si una placa bloquea completamente el flujo de sangre en una arteria coronaria, el resultado es un ataque al corazón. Un depósito de placa puede romperse y formar un coágulo. Si el coágulo obstruye el flujo sanguíneo en una arteria que va hacia el corazón (arteria coronaria), un ataque al corazón puede resultar.
Hay varios factores asociados con el desarrollo de aterosclerosis: altos niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre; presión arterial alta; el fumar cigarrillos; diabetes, obesidad y vida sedentaria.
José R. Sánchez, LMSW, LCSW es el primer vice-presidente de Generations+/Northern Manhattan Health Network y director ejecutivo del Lincoln Hospital






