Pasteleros al día con grasas trans
JOSE ACOSTA/EDLP
NUEVA YORK — Aunque la prohibición contra las grasas trans en Nueva York entró en vigor ayer, muchas pastelerías de la ciudad dejaron de usarlas en sus recetas desde enero pasado, por temor a las multas.
El año pasado el Departamento de Salud prohibió las grasas trans en aceites comestibles, y ayer la prohibición se extendió a todos los negocios de comida preparada, desde restaurantes, cafete rías, pastelerías, barras de ensaladas y carritos de alimentos.
Las autoridades consideran ofrecer un período de gracia de tres meses antes de comenzar a aplicar multas a quienes violen la disposición. Las grasas trans incrementan en riesgo de enfermedades cardíacas al incrementar el colesterol malo, conocido como LDL, y además disminuyen el colesterol bueno, o HDL.
Félix Paulino, de la pastelería Esmeraldo Bakery, de la calle 181 y la avenida Audubon en el Alto Manhat tan, quien lleva 19 años amasando pan, dijo que debido a la amenaza de multas decidieron adoptar la prohibición desde enero, pese a que los productos que no contienen grasas trans (Zero Transfat) son más costosos que los que contienen grasas trans.
“Una caja de 50 libras de margarina, o manteca vegetal o aceite, nos cuesta de 8 a 9 dólares más que antes”, aseguró Paulino, quien explicó que los nuevos productos sin grasas trans “aportan el mismo sabor y calidad que las ante riores”.
Agregó que los precios en la pastelería han subido, pero no por la adopción de la nueva regulación, sino porque la materia prima, como la leche, los huevos y la mantequilla, ha aumentado de precio.
Ramón Grullón, de Grullón Bakery, del 1493 de la avenida St. Nicholas, en Manhattan, dijo que también adoptó la nueva regulación en enero, “porque me dijeron que las multas podrían de ser hasta de mil dólares”.
Grullón, con 20 años en el negocio de la pastelería, dijo también que los pasteleros usaban las grasas trans porque eran más baratas.
El Departamento de Salud afirmó que más del 98% de los restaurantes inspeccionados ya estaban cumpliendo con la primera fase de la prohibición.
Jose.acosta@eldiariony.com
Las autoridades consideran ofrecer un período de gracia de tres meses antes de comenzar a aplicar multas









