Las autoridades y el sector turístico ensalzan este mar interior como un destino clave en Colombia.
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El Lago de Tota, el segundo mar de agua dulce más grande y alto de Sudamérica después del Titicaca, ofrece en el corazón de Colombia la posibilidad de practicar deportes acuáticos y buceo en sus cristalinas aguas ubicadas a 3,000 metros de altura, así como disfrutar de saludables baños termales en la enigmática cordillera andina.

Este paraíso, ubicado a tres horas y media de viaje por carretera desde Bogotá, tiene además un destacado papel en la historia del país, pues allí fue donde el libertador Simón Bolívar venció al ejército español el 7 de agosto de 1819 en la emblemática Batalla de Boyacá que dio paso a la Independencia de la Gran Colombia.

Boyacá, el departamento donde se ubica Tota, es fundamentalmente agrícola; el primer productor de cebolla del país y el segundo de papa o patata.

A 3,015 metros de altitud, el gran lago cuenta con una extensión de 6,000 hectáreas, y sus aguas transparentes pobladas de truchas asalmonadas y arco iris alcanzan una profundidad promedio de 40 metros.

Este mar interior pone a disposición de los visitantes multitud de actividades para interactuar con el excepcional entorno natural, motivo por el que las autoridades y el sector turístico lo ensalzan como un destino clave en Colombia.

Ricardo Sánchez, director de una de las escuelas de buceo que opera en el lago, señala que es "un mar interno con todas las posibilidades para practicar todos los deportes acuáticos".

El buceo de alta montaña, que se realiza por encima de los 700 metros sobre el nivel del mar, es una de las opciones más solicitadas y en especial las inmersiones nocturnas, por sus condiciones únicas de visibilidad.