Los hombres se sienten muy orgullosos de llevar la batuta cuando de parrilladas se trata. Todos tienen un estilo y una “fórmula” secreta. (FOTO: Archivo)
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En breve, se descubriría un nuevo concepto de cocina y una nueva exquisitez culinaria.

El asado siguió ganando popularidad. En el siglo XIX, el método de cocción a fuego abierto proliferó entre los círculos de vaqueros, diligencias y ferrocarriles. Los ingeniosos vaqueros aprendieron que si se cocinaba un pedazo de carne dura (con frecuencia los residuos baratos dejados por los magnates ganaderos) a fuego lento, se hacía más tierna y agradable.

El carbón es una invención del siglo XIX. El emprendedor Henry Ford descubrió que se podía crear carbón a partir de los subproductos de madera de su planta de ensamblaje de automóviles. Ford trabajó conjuntamente con su pariente E.G. Kingsford y con Thomas Edison en la creación de una operación de fabricación de carbón, a la que dio el nombre de Ford Charcoal, que cambió posteriormente a Kingsford Product Company. El carbón les proporcionó a los amantes del asador opciones más fáciles para iniciar el fuego lento que cocinaría sus alimentos.

De comienzos modestos a una gran influencia

En la actualidad, el 77 por ciento de los hogares estadounidenses cuentan con un asador, y la mayor parte lo utiliza varios meses al año, especialmente el Cuatro de Julio y la temporada veraniega. El asado se ha convertido en un subconjunto culinario, donde numerosos chefs de renombre le dan nuevos giros a un concepto de cocina iniciado hace miles de años.