Los hombres se sienten muy orgullosos de llevar la batuta cuando de parrilladas se trata. Todos tienen un estilo y una “fórmula” secreta. (FOTO: Archivo)
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Contexto Latino — Muchos hombres se enorgullecen de llevar las proverbiales riendas de la parrillada, y de dedicarle tiempo a las sabrosas carnes y otras delicias bajo cielos prístinos de verano.

El asado, parrillada o como quiera llamarle, es un pasatiempo popular, y rito de tránsito para los hombres. Hay algo en los pedazos de carne lamidos por las llamas y el humo que provoca la emoción masculina.

Pero si bien puede adjudicarse el título de maestro o gurú del asado, no es el primero ni el último en hacerlo.

A continuación, una reseña histórica de la parrillada.

Hay quien afirma que los orígenes del asador se remontan a los tiempos primitivos. Después de todo, una vez que el hombre descubrió el fuego, descubrió también que la carne sabía mejor si la cocía entre las llamas.

Pero el concepto primario del asado podría atribuírsele a la Antigua China.

Durante el Medioevo, se cocinaban los alimentos al fuego hirviéndolos en grandes cacerolas. Sin embargo, los chinos crearon un método de cocción directamente sobre el fuego a baja temperatura, por un período de tiempo prolongado.

La historia del asado evolucionó aún más en 1492 cuando Cristóbal Colón vio cómo los taínos en lo que se conoce hoy como Haití y República Dominicana cocinaban pescado y carne colgándolas sobre estructuras de madera encima del fuego. Para Colón y sus compañeros de viaje, el término con el cual definían la estructura de madera les sonó como “barbacoa”.

Con el tiempo, los exploradores españoles llevaron consigo a Europa el concepto de la “barbacoa”, conjuntamente con otro hallazgo del Nuevo Mundo, el asado con cerdo.