El desfile del Orgullo Gay de hoy será muy especial después del histórico voto que realizó el viernes la legislatura del Estado de Nueva York, legalizando el matrimonio entre parejas del mismo sexo.
Yo estoy sumamente feliz por varias razones.
Me siento feliz al ver que el estado donde nací y me crié, está a tiempo de ser uno de los pioneros en el movimiento por la igualdad en el matrimonio. En momentos en que el divorcio en este país es más común que el matrimonio, el que tantos quisieran hacerlo legalmente y no hayan podido, era vergonzoso. Tenemos que aplaudir la valentía del gobernador Andrew Cuomo.
También me emociona el hecho de que una de las primeras bodas gay en el estado – si Dios permite – será en el jardín de mi casa para una pareja que lleva 36 años juntos. Ellos nos demuestran el poder del amor y su compromiso para amar.
Me siento sumamente orgullosa de mi equipo editorial en El Diario. Es un grupo talentoso de jóvenes periodistas y profesionales multimedia quienes no se intimidan por el legado de "el campeón de los hispanos". Manejan con coraje y con nueva energía los temas de hoy y llevan este trabajo a nuevos niveles y grandes audiencias.
Nunca podemos comparar nuestra lucha con la de esos que han tenido que amar en la sombra, cuyos padres murieron sin nunca escucharlos decir: "soy gay".
Sin embargo, este periódico fue blanco de un boicot por nuestro compromiso con lo que consideramos un tema de derechos civiles. Tener individuos que quieran derrumbar una institución de 98 años por que están en desacuerdo con nosotros, y con millones de neoyorquinos, es difícil. Pero el resultado de esa situación fueron las llamadas de apoyo que recibimos (telefónicas, en Internet, facebook y twitter) de familiares y activistas a lo largo del área triestatal. Muchos de ellos no saben hablar ni leer español y aún así querían suscribirse a El Diario para asegurar y proteger nuestra independencia editorial.
Hoy me siento feliz. Es en un día muy especial para mi porque mi hija, una joven cuya generación tiene una mente más abierta y de mayor aceptación, estará participando en su primer desfile del Orgullo Gay. Tras su revelación este año recibió todo el cariño y apoyo de sus amistades y de toda su familia. Es como debe ser.
Le entregamos a nuestros hijos una sociedad más justa, tras nuestro paso por ella, y un legado de amor. Mucho, mucho amor.
El desfile del Orgullo Gay de hoy será muy especial después del histórico voto que realizó el viernes la legislatura del Estado de Nueva York, legalizando el matrimonio entre parejas del mismo sexo.
Yo estoy sumamente feliz por varias razones.
Me siento feliz al ver que el estado donde nací y me crié, está a tiempo de ser uno de los pioneros en el movimiento por la igualdad en el matrimonio. En momentos en que el divorcio en este país es más común que el matrimonio, el que tantos quisieran hacerlo legalmente y no hayan podido, era vergonzoso. Tenemos que aplaudir la valentía del gobernador Andrew Cuomo.
También me emociona el hecho de que una de las primeras bodas gay en el estado – si Dios permite – será en el jardín de mi casa para una pareja que lleva 36 años juntos. Ellos nos demuestran el poder del amor y su compromiso para amar.
Me siento sumamente orgullosa de mi equipo editorial en El Diario. Es un grupo talentoso de jóvenes periodistas y profesionales multimedia quienes no se intimidan por el legado de "el campeón de los hispanos". Manejan con coraje y con nueva energía los temas de hoy y llevan este trabajo a nuevos niveles y grandes audiencias.
Nunca podemos comparar nuestra lucha con la de esos que han tenido que amar en la sombra, cuyos padres murieron sin nunca escucharlos decir: "soy gay".
Sin embargo, este periódico fue blanco de un boicot por nuestro compromiso con lo que consideramos un tema de derechos civiles. Tener individuos que quieran derrumbar una institución de 98 años por que están en desacuerdo con nosotros, y con millones de neoyorquinos, es difícil. Pero el resultado de esa situación fueron las llamadas de apoyo que recibimos (telefónicas, en Internet, facebook y twitter) de familiares y activistas a lo largo del área triestatal. Muchos de ellos no saben hablar ni leer español y aún así querían suscribirse a El Diario para asegurar y proteger nuestra independencia editorial.