El año 2009 ha sido un año importante para los latinos. Hemos sufrido algunos contratiempos, incluyendo una crisis económica en que la tasa de desempleo entre latinos alcanza casi 13%. También vemos que 41% de las estudiantes de secundaria no se gradúan a tiempo (si acaso llegan a graduarse) y que tienen la mayor tasa de embarazos adolescentes de todos los grupos raciales o étnicos.

Pero, hemos tenido algunos éxitos enormes. La confirmación de Sonia Sotomayor a la Corte Suprema debe ser una causa de orgullo para todos los latinos. Los latinos también están al frente de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia y del Departamento de Trabajo.

Además hemos vencido algunas amenazas a nuestra participación equitativa y justa en la vida del país. Por ejemplo, la Corte Suprema rechazó un ataque cuidadosamente orquestado para limitar la legislación de derechos civiles más significativa que hay, la Ley del Derecho a Voto. Esta ley prohíbe prácticas electorales que reviertan en discriminaciones raciales. La ley ha sido fundamental en asegurar que se caigan los obstáculos de la votación.

Estas victorias son importantes porque vamos a enfrentar grandes desafíos en 2010, particularmente con respecto a la reforma inmigratoria y la actitud “anti-latino” que acompaña esa discusión. Las elecciones de 2010 nos darán la oportunidad de expresar nuestras preocupaciones sobre cuestiones importantes, pero tenemos que involucrarnos políticamente. Dos reformas nacionales ayudaran en convertir el tamaño de la población latina en la influencia política: La Modernización de Registro de Votantes y La Ley de Restablecimiento de la Democracia.

La Modernización de Registro de Votantes constituye un sistema automatizado para registrar, a través de las listas ya existentes que mantiene el gobierne, a los ciudadanos que hayan accedido y sean elegibles. La Modernización de Registro de Votantes podrá registrar hasta 65 millones americanos elegibles, incluso muchos latinos, que ahora no se queden registrados para votar.