En los pasados premios MTV Latino, se generó una gran controversia por ciertas actitudes, gestos y expresiones que protagonizo el cantante boricua René Pérez, mejor conocido como Residente, integrante del grupo Calle 13.
Mucha gente no ha demorado en expresar su molestia, repudio e inconformidad por las expresiones vertidas por este joven músico puertorriqueño. Pero aun cuando podamos estar en desacuerdo con su manera de expresar sus opiniones, él merece todo el respeto a que su opinión, también, sea escuchada. Él es un artista que se debe a su gente, a su pueblo y tiene una conciencia social, política, que lo hace manifestarse y participar de la manera activa en que lo hace.
Que lo haya hecho de manera altisonante y grosera para la gran mayoría, eso no quita que él esta expresando el sentir de un grupo muy importante de la sociedad que piensa igual que él. Muchas de las cosas que hizo y expresó las comparten mucha gente. Lo que es una gran verdad es que en esta sociedad actual, donde campea no sólo la corrupción política sino también la moral, mucha gente hipócrita y convenida se rasga las vestiduras por muchas cosas que se piensan, pero no atreven a expresar.
El que lo haya hecho este muchacho nos debe llevar a pensar que, gracias a Dios, hay todavía cierto sector de la juventud que se entremete, participa y opina por lo que cree justo; que tienen una opinión. Eso siempre será respetable, equivocado o no, diciendo y expresando su sentir, su preocupación por temas de actualidad mundial.
No se le debe condenar ni ponerle una lápida artística, ni mucho menos censurar; si lo hacemos, estaremos todos en contra de uno de los principios básicos que defiende la Constitución de este gran país, que nos cobijó a todos por igual, el derecho a la libre expresión.






