Todos hemos escuchado historias acerca de niños que han aprendido fracciones en su clase de música, de estudiantes que han permanecido en la escuela gracias a un gran maestro de arte, de la clase que se ha unificado gracias a un concierto de baile o una producción teatral. Estas historias inspiran – y son verídicas.
Varios estudios nacionales han encontrado que la educación en las artes ayuda a disuadir conducta delincuente a la vez que aumenta el funcionamiento académico y les brinda a estudiantes en riesgo una razón para permanecer en la escuela.
A pesar de estas reconocidas ventajas, en Nueva York las escuelas con los índices más bajos de graduación – donde las artes podrían tener el mayor impacto – los estudiantes tienen el menor número de oportunidades para participar en las artes.
Un reciente informe de The Center for Arts Education estudió por primera vez la relación entre la educación en las artes y los índices de graduación en las escuelas secundarias de la ciudad de Nueva York. Los resultados sugieren sólidamente que las artes desempeñan un papel principal en mantener a estudiantes en la escuela – no sólo en las escuelas especializadas en las artes, sino en escuelas a través de la ciudad.
Por ejemplo, el informe encontró que las escuelas secundarias en el primer tercio de índices de graduación tienen casi 40 por ciento más maestros de las artes certificados por estudiante, 40 por ciento más espacios físicos dedicados al aprendizaje de las artes y 40 por ciento más salones equipados para enseñar las artes que escuelas en el último tercio.
Disparidades similares existen a través de indicadores como asociaciones con organizaciones culturales o en las artes, el número de cursos terminados en las artes, acceso a una secuencia en las artes y la oportunidad de participar en actividades y excursiones artísticas.
Aumentar el acceso de estudiantes a la instrucción en las artes en escuelas con bajos índices de graduación puede ser una estrategia exitosa para elevar los índices de graduación y transformar las escuelas necesitadas.
Como primer paso en este trayecto, debemos asegurar que las leyes actuales con relación a la instrucción en las artes sean cumplidas. El extenso incumplimiento de estas leyes está privando a nuestros estudiantes de la educación que se merecen.
Además, otras políticas favorables a las artes – como expandir los cursos ofrecidos, emplear a más maestros certificados y requerir más espacios adecuados para la instrucción en las artes – pueden ayudar a asegurar mayor acceso a una educación en las artes para los estudiantes de las escuelas públicas de Nueva York y pueden tener un papel importante a la hora de combatir la crisis de deserción escolar en la ciudad. Nuestros niños neoyorquinos lo merecen.
Todos hemos escuchado historias acerca de niños que han aprendido fracciones en su clase de música, de estudiantes que han permanecido en la escuela gracias a un gran maestro de arte, de la clase que se ha unificado gracias a un concierto de baile o una producción teatral. Estas historias inspiran – y son verídicas.
Varios estudios nacionales han encontrado que la educación en las artes ayuda a disuadir conducta delincuente a la vez que aumenta el funcionamiento académico y les brinda a estudiantes en riesgo una razón para permanecer en la escuela.
A pesar de estas reconocidas ventajas, en Nueva York las escuelas con los índices más bajos de graduación – donde las artes podrían tener el mayor impacto – los estudiantes tienen el menor número de oportunidades para participar en las artes.
Un reciente informe de The Center for Arts Education estudió por primera vez la relación entre la educación en las artes y los índices de graduación en las escuelas secundarias de la ciudad de Nueva York. Los resultados sugieren sólidamente que las artes desempeñan un papel principal en mantener a estudiantes en la escuela – no sólo en las escuelas especializadas en las artes, sino en escuelas a través de la ciudad.
Por ejemplo, el informe encontró que las escuelas secundarias en el primer tercio de índices de graduación tienen casi 40 por ciento más maestros de las artes certificados por estudiante, 40 por ciento más espacios físicos dedicados al aprendizaje de las artes y 40 por ciento más salones equipados para enseñar las artes que escuelas en el último tercio.
Disparidades similares existen a través de indicadores como asociaciones con organizaciones culturales o en las artes, el número de cursos terminados en las artes, acceso a una secuencia en las artes y la oportunidad de participar en actividades y excursiones artísticas.