Sin embargo, nosotros los puertorriqueños y el pueblo de patrimonio de lengua española, no debemos ser pensado, juzgado o suministrado exclusivamente de los logros de su flor y nata, los valores y necesidades de la persona común, no deben ser ignorados o considerados como indignos de notificación; son la expresión irresistible de su institución más humilde —la familia.