Hubo una sombra sobre el cuarto congreso de UNITY: Journalists of Color este verano en Chicago. Hablé con docenas de periodistas talentosos veteranos y jóvenes allí. El nivel de desesperación en cuanto a la profesión y su propio estado de empleo me sorprendió. Veían muy poca esperanza que pudieran sobreponerse a los obstáculos que se les presentaban.
Esto, a pesar del hecho que la mayor parte de las empresas mediáticas ganan aún bastante dinero. Wall Street ha puesto exigencias irrazonables sobre las organizaciones noticiosas por aumentar sus ingresos y los diarios de la nación han enfocado a la sala de redacción.
Los periodistas de color han sentido el golpe en particular fuerte. La American Society of Newspaper Editors reveló en su informe anual esta primavera que por sólo segunda vez en 20 años el personal de las salas de redacción de los diarios nacionales deja sus puestos en mayores números que los que consiguen su primer empleo.
Casi ninguno de los que habló conmigo sabía del impacto que surtían las luchas en Washington en cuanto a las políticas de los medios sobre su profesión. No les dijeron que sus jefes han ido a Washington alegando, pese a toda la evidencia al contrario, que mayor consolidación de los medios salvará los puestos de las salas de redacción y mejorará sus operaciones.
El Presidente de la Federal Communications Commission (FCC), Kevin Martin, citó este argumento cuando la comisión votó en diciembre por suprimir la regla de largo tiempo sobre la tenencia de emisoras y de periódicos. La regla había prohibido que una empresa fuera dueña de un periódico y una estación de televisión en el mismo mercado.
La consolidación mediática desaforada es la narración tras el ataque a la calidad del periodismo y la poda de nuestras salas de redacción. Pero raramente se lee en el periódico sobre la formación de políticas ni tampoco se oye por televisión.
En años recientes, la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos y la Asociación Nacional de Periodistas Negros, a pesar de recibir apoyo financiero de empresas mediáticas, han hecho la conexión y se han declarado en contra de la consolidación, así como ha hecho el Newspaper Guild. Deben continuar luchando para seguir la batalla y expandir sus esfuerzos. Pero otros grupos de periodistas, como la Society of Professional Journalists, no han tomado una posición.
Los periodistas deben sumar sus voces al debate de propiedad de los medios así como se han declarado a favor de temas de libertad de expresión y la ley de protección de periodistas.
Es crítico que los periodistas informen al público de la lucha que se libra sobre las leyes de propiedad de los medios. Con demasiada frecuencia el público se excluye de la participación en el debate a pesar de tener gran interés en el tema. ¿Dónde estarían los periodistas de color si no fuera por las personas de color que tomaron las calles luchando por la igualdad de razas durante el movimiento de los derechos civiles?
Si el público supiera más sobre la razón por la que los medios luchan, por qué no tiene representación por igual, por qué las noticias serias que necesita están desapareciendo, tal vez exigiría que el Congreso y la FCC aprobaran políticas que apoyen las instituciones del periodismo y voces independientes.
La crisis actual de la industria mediática no es nueva. Mediante la historia de nuestra nación, el surgir de nueva tecnología ha alterado el sistema tradicional de los medios y el mercado que apoya al periodismo. Ocurrió con la radio, la televisión, el cable y ahora con el internet.
En las batallas del pasado, el gobierno adoptó políticas que favorecían los intereses empresariales contra el interés del público. No tiene que ser así esta vez. Si entramos en el debate, podemos crear un sistema mediático que apoye el periodismo de calidad.
Los periodistas y los grupos de periodistas tienen que empezar a responder si quieren sentir esperanza sobre el futuro de su profesión. No es el momento para que los grupos de periodismo agachen la cabeza colectiva ni huyan de la profesión.
es el gerente de relaciones gubernamentales de la organización Free Press.Hispanic Link © 2008







