Por casi cuatro décadas el gobierno federal ha estado ampliando su control del sistema educativo del país. Esto ha reducido la autonomía y autoridad local. Aunque billones se han gastado en el sistema, el gobierno federal carece de autoridad, de administrar las diversas necesidades de las miles de escuelas públicas donde asisten casi 50 millones de niños.
Esto es especialmente importante porque según un reciente estudio del Centro Hispano Pew, uno de cada cinco niños ingresados en nuestras escuelas publicas es hispano. El estudio concluye que para el año 2050 habrá más niños hispanos, que no-hispanos en el sistema público.
Otro reciente estudio por America's Promise Alliance y Bill and Melinda Gates Foundation, indica que el índice de graduados del sistema educativo de la ciudad de Nueva York durante los años 2003-2004 fue del 45.2 por ciento. Esto quiere decir que casi mitad de todos los estudiantes ingresados en el sistema escolar neoyorquino no recibirán un diploma secundario. Aquí también, estudios indican que los individuos careciendo de un diploma secundario virtualmente serán marginados de los empleos que pagan bien.
Esos resultados son simple y sencillamente inaceptables. Deberíamos describir esto por lo que es: una crisis.
Para algunos, la respuesta es más dinero y más burocracia. Algunos contienden que el sistema educativo esta fracasando porque el gobierno federal no esta invirtiendo el suficiente dinero para compensar la labor de maestros, y que las escuelas públicas no están recibiendo fondos apropiados.
Lo que los detractores se olvidan en mencionar es que miles de dólares se están gastando para la educación de cada estudiante. La ciudad de Nueva York gasta $13,755 en la educación de cada estudiante. El resultado por esa inversión es la cifra mencionada hace poco: 45.2 por ciento.
Mientras tanto el salario (promedio) de un maestro enseñando en una escuela pública en Nueva York es casi de $59,000 al año. Y gracias a los esfuerzos de los sindicatos, varias escuelas automáticamente incrementan el salario de los maestros, sin considerar si sus estudiantes están aprendiendo. Lo más asombroso es ver como las escuelas públicas resisten a cualquier intento en entregarle más opciones a las familias, como el dejar que puedan elegir otras escuelas públicas o hasta asistir escuelas privadas por medios de becas.
Si el actual sistema educativo publico fuera un negocio, hubiera fracasado hace mucho. Pero a diferencia de un negocio, el dinero no es lo único en peligro.
El futuro de nuestros niños es una inversión que debemos hacerla bien.
es un asociado de prensa y medios de comunicación para la Heritage Foundation.






