En la edición de EL DIARIO/LA PRENSA del pasado lunes 14 de Julio es publicada una columna escrita por el señor Franck Strongbow donde expone una minibiografía del Lic. Charles Rangel e inmediatamente pasa a ponderar con bastante énfasis la obra del señor Rangel y sus logros alcanzados en favor de la comunidad de El Barrio.
Estoy obligado a hacer una crítica más clara sobre la conducta avara de un político que se cree con el derecho de poseer lo que no le pertenece a otros, solo por su condición de ciudadano electo y reelecto y propagado por sus apologistas como un luchador.
El que Rangel haya sido un sobreviviente de la guerra de Corea no lo califica ni le da el derecho de poseer cuatro apartamentos de renta controlada mientras muchos veteranos de esa misma guerra, comen y duermen por los servicios caritativos de ONGs.
El que Rangel haya, supuestamente logrado conseguir 100 mil viviendas subsidiadas para los trabajadores de bajos ingresos, no le da el derecho de vivir y operar en cuatro apartamentos de renta controlada como especie de bono por sus supuestas obras en favor de los trabajadores.
Las familias de El Barrio-El Harlem, Washington Heights, e Inwood se ven afectadas por caseros abusadores que quieren expulsarlos a toda costa y ante la mirada indiferente de los mal llamados líderes políticos quienes dicen representar a esas familias trabajadoras, mientras el casero de Rangel le permite vivir en su edificio en cuatro apartamentos de renta controlada.
Creo que cuando salimos a defender a alguien tendríamos que ser más objetivos, porque cuando se dice que Rangel paga esos apartamentos con su dinero, se habla mentira o se ignora la verdad. El sueldo anual, independientemente de cuánto sea éste, es pagado con el dinero de los contribuyentes.
Si lo analizamos correctamente, la comunidad le paga a Rangel para que represente sus intereses. Pero eso qué le importa a Rangel.
Y para probar que no le importa, sólo hay que valorar de forma correcta la respuesta que dio sobre la publicación hecha al respecto por The New York Times, donde inquirió diciendo que dicho periódico se mete en lo que no le importa (literalmente).
Es poco constrictivo, y propaganda desgastada, exponer los desafíos y los golpes de suerte de un ciudadano común y correlacionarlos con sus logros personales y por encima de esto tratar de justificar lo injustificable.
Tenemos un millón de razones para criticar lo que merece ser criticado, expuesto a la comunidad y denunciarlo ante nuestra comunidad, porque mientras este señor tiene cuatro apartamentos, miles de neoyorquinos duermen en las calles y otros en el piso de sus amigos, tío u otros familiares.
es activista comunitario en El Bronx, NY.







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