El debate de inmigración está lleno de mitos acerca de la asimilación de la población inmigrante de hoy en día. Muchos dicen, “los inmigrantes de hoy no quieren aprender ni inglés, ni los hábitos estadounidenses”. ¿Son estas declaraciones ciertas? ¿Están los inmigrantes asimilándose, o no?
Aunque algunos elementos de esta pregunta son claros -por ejemplo, la mayoría de los inmigrantes latinos creen que es necesario hablar inglés para progresar en este país- un nuevo estudio propone un análisis de asimilación basado en ciertos indicadores. Pero, desafortunadamente, Measuring Immigrant Assimilation in the United States, el nuevo estudio del Manhattan Institute, un instituto conservador de investigación política, trata tanto de hacer una ciencia de la historia de asimilación en este país que termina disminuyendo el progreso de los inmigrantes.
Según el estudio, mientras más se parezcan los inmigrantes a los nativos, el índice de asimilación es más alto. Este índice es basado en tres categorías: socio-económica, incluyendo empleo y educación; cultural, incluyendo el conocimiento de inglés y matrimonios mixtos; y cívico, incluyendo el índice de naturalización y servicio militar.
El estudio revela que los inmigrantes, a diferencia de los nativos, tienen menos probabilidad de desempleo. Aunque esto es positivo, el estudio determina que este factor incrementa la diferencia entre inmigrantes y nativos, y por lo tanto, hace que el índice de asimilación disminuya. En palabras más claras: el hecho que los inmigrantes tienen menos posibilidades de estar desempleados los hace menos asimilados. ¿Qué?
El estudio también encontró que los inmigrantes, a diferencia de los nativos, tienden a ocupar niveles muy bajos o muy altos de educación. Aunque esto no es completamente positivo, es absurdo que el Manhattan Institute concluya que este hecho caracterice a los inmigrantes como menos asimilados. Claramente este país se beneficia al tener una población inmigrante con más educación, ¿no?
En la categoría cultural, el estudio incluye factores irrelevantes, como el grado de probabilidad que los inmigrantes decidan casarse con otros inmigrantes o con nativos. El estudio revela que a diferencia de los nativos, los inmigrantes tienden a casarse con otros inmigrantes, lo cual disminuye el índice de asimilación. Por ejemplo, si un inmigrante se casa con otro inmigrante, esto lo caracteriza como menos asimilado. ¿Debería mi decisión de con quien casarme determinar si soy más o menos asimilada? Lo dudo.
El problema no se halla en analizar la asimilación de los inmigrantes en este país, sino la forma en la cual el Manhattan Institute lo ha hecho. Tal vez esto no nos debería sorprender, ya que proviene de una organización cuyos socios promueven dudosas teorías, como el peligroso conflicto entre los inmigrantes latinos y los afro-estadounidenses y la teoría de que la gente de color es intrínsicamente menos inteligente.
Quizá un mejor enfoque para entender la asimilación de los inmigrantes, es el que ofrece el estudio publicado por la Universidad de Harvard, Inheriting the City: The Children of Immigrants Come of Age. Este estudio analiza el progreso de los hijos de inmigrantes en Nueva York y revela que estos están rápidamente alcanzando más altos ingresos y niveles de educación que sus padres. A diferencia del estudio del Manhattan Institute, este estudio, analiza las experiencias de los inmigrantes y sus deseos de superarse sin imponer un índice numérico ilógico de mayor o menor semejanza a los estadounidenses.
Un índice numérico para analizar la asimilación, como lo ha propuesto el Manhattan Institute, crea el peligro de minimizar la experiencia inmigrante a un número insignificante. Y para lograr un debate de inmigración serio y efectivo, necesitamos un entendimiento verdadero e imparcial de la asimilación de la población inmigrante en los Estados Unidos.
es consultora de política migratoria del Instituto Drum Major en Nueva York.





