En Nueva York, tenemos que replantear las estrategias preventivas del VIH, particularmente las que tienen como objetivo las mujeres adultas y menores residentes en las comunidades de color.

Según el departamento de salud de la ciudad Nueva York, el índice de infección del VIH en Nueva York está aumentando al triple del índice nacional. Además, las latinas y las afroestadounidenses continúan representando el 93% de las nuevas infecciones del VIH en las mujeres de la ciudad de Nueva York en 2005 y 2006. Aproximadamente tres quintas partes de estas mujeres vivían en barrios de Brooklyn y El Bronx que tienen mayores niveles de pobreza que el resto de la ciudad.

Es sumamente importante fomentar entre las jóvenes latinas y afroestadounidenses la práctica de relaciones sexuales sin riesgos. Sin embargo, si no se toman en cuenta factores socioeconómicos. Es muy probable que estemos pasando por alto factores importantes que podrían dificultarles el ejercicio de prácticas para la reducción de riesgos.

Si bien es posible que el desequilibrio estadístico entre hombres y mujeres no sea un factor obvio de riesgo, sí dificulta que adultos jóvenes establezcan relaciones estables al crear una desigualdad sexual en las relaciones masculino-femeninas. En El Bronx, por ejemplo, sólo hay 85 hispanos y 77 afroestadounidenses por cada 100 mujeres de cada grupo racial. Además, pese a sus métodos personales para evitar comportamientos sexuales peligrosos, las jóvenes de color de barrios pobres se vuelven más vulnerables al contagio con el VIH debido a que el grupo de parejas con quienes se relacionan manifiestan tendencias de alto riesgo.

Otro factor socioeconómico es que en los barrios desfavorecidos, donde en el mejor de los casos las posibilidades de progresar sean muy restringidas, es posible que la maternidad precoz sea percibida como una manera de demostrar el ingreso a la edad adulta y dar la impresión de haber logrado algo, lo que fomenta que las jóvenes opten por sostener relaciones sexuales sin protección, lo que las hace correr mayores riesgos de contraer el VIH y (o) el SIDA.