En agosto falleció el novelista de la experiencia puertorriqueña en Nueva York, Eduardo Vega-Yunqué. Las circunstancias y condiciones de sus últimos días podrían formar parte de un personaje de uno de sus libros, pues es como si su vida se hubiera desvanecido lentamente desde el último invierno.
A pesar de haber sido aclamado con su novela ‘No Matter How Much You Promise to Cook or Pay the Rent You Blew It Cauze Hill Baley Ain’t Coming Home Again’ y de haber publicado muchas más, la riqueza le fue esquiva y el pasado 25 de agosto abandonó la modesta habitación donde vivía para ir a morir al Hospital Luterano de Brooklyn, pero por traspapeleos administrativos, su deceso sólo se supo hasta dos semanas después.
Su última novela, cancelada unas semanas antes de su fallecimiento por la casa editorial, ‘Rebecca Horowitz, Puerto Rican Sex Freak’, narra en forma de auto memorias la historia de una joven judía de Manhattan que se enamora del Don Juan puertorriqueño Charles Maisonet, cuya madre santera (Mamá Chavela) insiste en que, antes del matrimonio, su futura nuera se “convierta” en puertorriqueña. Rebecca Horowitz abandona la dieta vegetariana y su trabajo para transformarse poco a poco en Zoraida Delgado. Todo bajo la tutela de la familia de Charles y la fuerza de su despertar sexual ante la influencia desbordada de su novio.
La novela es una transgresión satírica ante los estereotipos culturales y sociales donde nada es sagrado, sin abandonar ese tono de comedia y construcción narrativa que conduce a un final feliz. Es una novela que bien se ama o se odia, pues a veces toca el nervio en nuestros conceptos culturales más arraigados.
No es la desbordada pasión sexual a la que se entrega la protagonista, ni la deliciosa descripción de sitios de esta ciudad tan nuestra, son los conceptos que Vega pone en los personajes, o la forma crítica como se adentra en temas políticos, religiosos y culturales. El mismo Vega penetra en la novela como mentor literario de Rebecca, convirtiéndose en un fantasma que conecta la ficción con su autobiografía real.
Esos conceptos nos sacuden con fuerza, pero ¿no es al fin y al cabo precisamente esa la mejor comedia? ¿Aquella, la que rompe el tabú de nuestros esquemas y nos obliga a cuestionarlos? Es por eso que es una pena que el editor lo haya cancelado, sin embargo espero lo reconsidere porque es un libro cuya lectura recomendaría a todos los que se consideran puertorriqueños.
Con Eduardo Vega-Yunqué se perdió un gran talento, testigo de la experiencia puertorriqueña en Nueva York y su choque con otras culturas, lo que al fin y al cabo fue su vida. Su legado vive en sus libros que exponen sus ideas y con Rebecca Horowitz su trabajo estaría completo.
trabaja como Editor Gráfico en el Campeón de los Hispanos.
Esos conceptos nos sacuden con fuerza, pero ¿no es al fin y al cabo precisamente esa la mejor comedia? ¿Aquella, la que rompe el tabú de nuestros esquemas y nos obliga a cuestionarlos? Es por eso que es una pena que el editor lo haya cancelado, sin embargo espero lo reconsidere porque es un libro cuya lectura recomendaría a todos los que se consideran puertorriqueños.
Con Eduardo Vega-Yunqué se perdió un gran talento, testigo de la experiencia puertorriqueña en Nueva York y su choque con otras culturas, lo que al fin y al cabo fue su vida. Su legado vive en sus libros que exponen sus ideas y con Rebecca Horowitz su trabajo estaría completo.