Centro de detención de Texas, pretende desalentar la inmigración ilegal. Foto: Archivo. (PHOTO: Archivo) Archivo
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La población de más rápido crecimiento bajo custodia federal es la de inmigrantes. Programas de aplicación de la ley, tales como la Operación Streamline, del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), han contribuido a este crecimiento. Un reciente estudio del Instituto Warren halló que la Operación Streamline se concentra en trabajadores inmigrantes sin antecedentes penales y los conduce al proceso penal y a la prisión en lugar de al sistema civil de inmigración.

En las cárceles federales, la proporción de extranjeros ha venido aumentado constantemente, de acuerdo a un estudio del Centro Pew. Los delincuentes extranjeros aumentaron de un 23% a más de un 37%, según datos recientes.

Cuando se trata de detención, las empresas privadas y los carceleros locales se concentran en lo que las investigadoras Judy Greene y Sunita Patel llaman “fiebre de oro por los inmigrantes”.

Desde el 2003, La Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), ha aumentado la cantidad de camas para inmigrantes detenidos. La empresa Corrections Corporation of America (CCA), el Grupo GEO y otras empresas que invirtieron en prisiones se han beneficiado gracias a contratos federales. Los carceleros locales han podido cerrar brechas en su presupuesto gracias a estos contratos.

El impulso de ver a la detención y al encarcelamiento apenas como una respuesta a más inmigrantes indocumentados que cometen delitos está fuera de lugar. En las cárceles federales, por ejemplo, la mayor parte de los inmigrantes indocumentados sentenciados -- a un total de un 75% -- están ahí debido a una entrada ilícita o a su situación migratoria en el país, y no por delitos graves.