La ciudad, por medio del Servicio de Administración de Servicios para Menores (ACS por sus siglas en inglés) y el Departamento de Desarrollo Juvenil y Comunitario, toma medidas importantes para ayudar a los niños que califiquen al SIJS. ACS calcula que unos 50 a 60 jóvenes reciben cuidado de crianza de SIJS anualmente.

Pero el Concejo tiene razón en subrayar la necesidad de tener un enfoque sistemático para garantizar que los chicos no se pierdan en la burocracia. Una audiencia que se realizará el mes próximo sobre esta legislación debe ajustar otras áreas de preocupación, como los temas de privacidad y de cómo la unidad SIJS operaría con una concentración pendiente de ACS y el Departamento de Justicia de Menores.

Mientras que la Ciudad de Nueva York toma acción para proteger a algunos de sus menores más indefensos, hay en Washington una actitud diferente estos mismos niños.

Desde ya hace años, dos piezas de la legislación federal se han quedado estancadas en el proceso legislativo. La Ley DREAM le permitiría a algunos indocumentados graduados de escuelas secundarias legalizar su situación después de cumplir con los requisitos estrictos que exige ese proyecto de ley. La Ley de Protección a Niños Ciudadanos le permitiría que los jueces de inmigración estudiar el efecto que puede tener que separen y deporten a padres de niños nacidos ciudadanos de los Estados Unidos, antes de ordenar la deportación.

El Congreso tiene más magnánimo y actuar por sobre la implacable lucha antiinmigrante de la oposición y darle un apoyo decido a estos niños y jóvenes. Si no, nuestros representantes y senadores pueden tomar crédito por dejar a estos chicos sin padres o cerrarles las puertas en las narices.