En su campaña publicitaria, el alcalde Michael Bloomberg declara que “Nueva York le pertenece a todos”. Pero para 40 organizaciones de Brooklyn ese lema suena vacío.

La Coalición Comunitaria del Triángulo de Broadway acusa que el Departamento de Preservación de Desarrollo y Vivienda (HPD) de Bloomberg la ha excluido de un proceso de planificación para una gran obra y ni siquiera responde a sus propuestas.

El lugar de la obra, conocida como el Triángulo de Broadway, es una parcela de tierra de 21 cuadras junto a Williamsburg y Bedford-Stuyvesant. Es el último lote, sin urbanizar que puede acomodar las necesidades de esas comunidades. Con los alquileres por los cielos en Brooklyn, se presenta allí una urgente demanda de viviendas asequibles.

Los grupos afroamericanos, latinos y judíos de la Coalición deben planear el desarrollo urbano del Triángulo de Broadway. En cambio, el gobierno de Bloomberg no los ha tenido en cuenta para nada.

Los grupos listos para controlar el lugar de la obra son Ridgewood Bushwick Senior Citizens Council, la base política del asambleísta Vito López, y la United Jewish Organization (UJO).

En 2007, una consulta de HPD tuvo en cuenta a estas dos organizaciones, excluyendo a otras. Otra consulta, esta vez inclusive, se había previsto —sólo para ser cancelada el mismo día.

¿Qué es lo que hay detrás de este intento de dominio controlador? “Debido a su capacidad de proveer votos, el alcalde ha dado control a esa alianza de religión, racial y políticamente excluyente”, dijo el activista de Williamsburg Marty Needleman sobre el monopolio Ridgewood-UJO.