El Departamento de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) está haciendo desaparecer inmigrantes. ICE tiene que ponerle fin inmediatamente a esta práctica de esconder a personas en lugares perdidos fuera del radar de las instalaciones.
En todo el país, se utilizan 186 sub-oficinas para mover a inmigrantes. Funcionan como estaciones o en zonas de espera para detenidos, tal como lo describe una revisión interna encargada por el ICE, y se utilizan en la gran mayoría de los “fichados”.
El preocupante problema, como lo pone un informe de La Nación a la luz, es que estos sitios no se han dado a conocer a la opinión pública- no están listados. Son en gran medida tipo secreto sin mayor señalización más allá de alguna vaga referencia de “servicio de proceso”. Entre las malas condiciones de estos oscuros sitios de detención se cuentan inmigrantes amontonados en celdas sin acceso a las necesidades básicas como toallas sanitarias para las mujeres detenidas.
En un caso el año pasado, un estadounidense enfermo mental fue hallado desamparado en México meses después de haber desaparecido en esta red de ICE. La familia desesperada apenas si sabía a dónde estaba Mark Lyttle una vez fuera trasladado de una prisión federal a una sub-oficina de ICE. En la sub-oficina, la hora y la fecha de la detención registradas se presentan después del hecho.
La red secreta hace que sea difícil, si no imposible, que los familiares y abogados encuentren y tengan acceso a los detenidos. Esto menoscaba cualquier proceso legal que esté disponible para los inmigrantes. Con las sub-oficinas fuera de vista, también están fuera de la mente en comparación con las instalaciones visibles y centros de detención federales que quienes abogan por los derechos civiles y grupos de derechos humanos puede supervisar.
El sistema de detención de inmigración de EE.UU. ya tiene una reputación como un gulag americano. Los lugares secretos y la falta de informes válidos se suman al tratamiento deplorable de los detenidos. Pero aún hay más. Los agentes de inmigración también están haciendo de las suyas, desde hacerse pasar por civiles hasta el uso de otras tácticas engañosas para atrapar a inmigrantes indocumentados que no han cometido delito alguno.
El hecho que las oficinas secretas hacen eco a un sistema militar es algo aterrador tanto para los que están detenidos y como para quienes se preocupan por la transparencia que la esencia de la democracia.
Ahora ICE tiene que ser clara y revelar y señalar todos estos lugares donde los detenidos que han sido silenciados ni siquiera han tenido la oportunidad para presentar su caso.
El Departamento de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) está haciendo desaparecer inmigrantes. ICE tiene que ponerle fin inmediatamente a esta práctica de esconder a personas en lugares perdidos fuera del radar de las instalaciones.
En todo el país, se utilizan 186 sub-oficinas para mover a inmigrantes. Funcionan como estaciones o en zonas de espera para detenidos, tal como lo describe una revisión interna encargada por el ICE, y se utilizan en la gran mayoría de los “fichados”.
El preocupante problema, como lo pone un informe de La Nación a la luz, es que estos sitios no se han dado a conocer a la opinión pública- no están listados. Son en gran medida tipo secreto sin mayor señalización más allá de alguna vaga referencia de “servicio de proceso”. Entre las malas condiciones de estos oscuros sitios de detención se cuentan inmigrantes amontonados en celdas sin acceso a las necesidades básicas como toallas sanitarias para las mujeres detenidas.
En un caso el año pasado, un estadounidense enfermo mental fue hallado desamparado en México meses después de haber desaparecido en esta red de ICE. La familia desesperada apenas si sabía a dónde estaba Mark Lyttle una vez fuera trasladado de una prisión federal a una sub-oficina de ICE. En la sub-oficina, la hora y la fecha de la detención registradas se presentan después del hecho.
La red secreta hace que sea difícil, si no imposible, que los familiares y abogados encuentren y tengan acceso a los detenidos. Esto menoscaba cualquier proceso legal que esté disponible para los inmigrantes. Con las sub-oficinas fuera de vista, también están fuera de la mente en comparación con las instalaciones visibles y centros de detención federales que quienes abogan por los derechos civiles y grupos de derechos humanos puede supervisar.