El senador Joe Lieberman ha dado la espalda a los votantes de Connecticut y sus necesidades. Lieberman dijo estar preparado para llevar a cabo una maniobra de obstrucción sobre una votación que permitiría al Senado actuar sobre el proyecto de ley de reforma de salud con una opción pública de seguro médico. El ha calificado la opción pública como lo erróneo a hacer y se ha referido incorrectamente a la misma como un programa de “entitlement”.

El objetivo de la opción pública es crear competencia con los aseguradores privados. En el interés de no perder clientes frente a la opción pública o de atraer a los no asegurados, los aseguradores privados tendrían que ofrecer tarifas más bajas en sus planes.

Claro, que los aseguradores privados preferirían tener masas de estadounidenses no asegurados que los presionarían a reducir sus crecientes tarifas. Aparentemente, Lieberman siente de la misma manera a pesar de la situación de constituyentes en su estado de Connecticut.

Allí solamente, hay 330,000 niños y adultos sin seguro médico, de acuerdo con un reciente análisis del Kaiser Family Institute. De los no asegurados, 90,000 son hispanos. Más del 80 por ciento del total de personas no aseguradas en Connecticut tienen al menos un trabajador a tiempo completo o un trabajador de parte del tiempo en la casa.

Esta ni por asomo es la primera vez que Lieberman ha mostrado sus verdaderos colores. Después que repetidas veces él se alió con los republicanos de Bush, específicamente en la guerra en Irak, él perdió la primaria demócrata en su estado.

Con el interés de conformar un firme bloque en el Senado, el liderazgo demócrata atrajo a Lieberman de nuevo a sus filas. Pero Lieberman está más interesado en mantener su carrera política, que en resolver una necesidad crítica para los estadounidenses.