La recesión económica se siente más como una depresión para los latinos en Nueva York. Sin embargo, hay brechas económicas que la ciudad puede y debe cerrar.
Hoy, la Community Service Society (CSS) da a conocer los resultados de un sondeo conducido el pasado verano que muestra cómo las condiciones económicas de los latinos han ido de mal en peor. Entre los hallazgos:
- Más de 1 de cada 4 latinos perdió su trabajo. Más de 4 de cada 10 latinos de bajos ingresos vio sus horas de trabajo, salarios o propinas reducidos, o perdieron sus empleos -o ambas cosas- el año pasado.
-Latinos de bajos ingresos tienen mayor probabilidad que los blancos o negros de preocuparse frecuentemente respecto a tener poco dinero para cubrir gastos y realizar pagos. Tienen mayor probabilidad de preocuparse por la vivienda.
-Latinos de bajos ingresos tienen mayor probabilidad de tener múltiples trabajadores en su casa, pero con menor probabilidad de reportar beneficios de salud, etc. patrocinados por un empleador.
- Para familias latinas de ingresos altos o moderados, uno de cada cinco se retrasó en pagos de vivienda, y una tercera parte vieron subir sus costos de cuidado de salud.
- Madres trabajadoras latinas y negras están más preocupadas por el hecho de no poder encontrar trabajo.
La falta de estatus gremial, pocas clases de inglés como segunda lengua y la falta de reforma migratoria, hace a los latinos especialmente vulnerables en este clima económico.
Pero las respuestas y políticas de la ciudad juega un papel central en todo esto.
Los años de retraso en cuanto a responder efectivamente a reclamos de jornaleros, la resistencia a un incremento salarial obligatorio para trabajadores de cuidado infantil hogareño y la falta de intervención de parte del alcalde Bloomberg en Albany por los derechos de trabajadores domésticos, no ha ayudado a familias de bajos ingresos.





