Nos hemos quejado bastante de los altos precios de la gasolina, la calefacción y el aire acondicionador. El gobierno nos ha hecho caso y ahora pretender enfrentar el problema.
Que mala suerte, porque lo que nos esta ofreciendo ayudaría muy poco y podría ser dañino. Uno no tiene que ser economista para ver porque – basta entender dos puntos.
Primero: Los altos precios se deben a fuerzas económicas titánicas, como el ritmo acelerado de modernización en Asia, donde una nueva clase media que quiere mas autos, mas aparatos, y mejor vivienda, creando una fuerte demanda para el combustible necesario para fabricar y operar estos bienes.
Estas fuerzas son de una escala mucho mas allá de lo que podría controlar el gobierno de los EE.UU.
Segundo: Son precisamente los altos precios que forzarán los cambios que urgentemente necesitamos, porque nos señalan que es hora de usar energía con mas eficiencia y de buscar nuevas fuentes de energía mas baratas (y que tratan al ambiente con mas cariño).
Si los precios se mantienen altos, eso es lo que pasará. Compraremos autos mas ligeros, y usaremos mas transporte publico y menos aire acondicionador. Lo que tendrá aun mayor impacto es que los que operan grandes fabricas y redes de transporte harán lo mismo para evitar perdidas.
Mientras tanto, los científicos e ingenieros trabajarán el doble para diseñar productos mas eficientes y desarrollar nuevas fuentes de energía.
Supondría que el gobierno prefiere no desalentar estos esfuerzos. Pero eso seria el efecto de algunas de las medidas que nos están ofreciendo, como la de permitir la extracción del gas y petróleo en nuevas áreas costales, o la de liberar parte de las reservas de petróleo que mantiene el gobierno. Bajarían los precios (aunque muy poco), quitándonos el incentivo de ajustar.
Si el gobierno quiere ayudar, que les ayude a los que menos pueden absorber el impacto de los altos precios, por ejemplo expandiendo programas de asistencia para el transporte.
Los demás deberían sentir el dolor, lo que impulsará cambios verdaderos en vez de los cambios efímeros que nos ofrece el gobierno.
es un economista radicado en Nueva York.Chris.Canavan@eldiariony.com







