Las respuestas al más reciente acto de odio se reflejan en los llamados en favor de la tolerancia. Asimismo deben seguir para lograr que se administre justicia.
En cinco años, los crímenes de odio contra latinos aumentaron en un 40%. Esto sucede en medio de un debate hostil sobre inmigración que resalta a los latinos. Desde hace tiempo organizaciones hispanas, tanto a nivel local como nacional, han hecho sonar una voz de alarma sobre esta tendencia.
Sin embargo, a principios de este mes el odio reclamó otra víctima. Apenas nos sobreponíamos al asesinato de Marcelo Lucero, motivado por prejuicios raciales en Long Island el mes pasado, cuando llegaron noticias de un ataque en Brooklyn. Allí, un grupo de hombres atacó con un bate al inmigrante y comerciante ecuatoriano José Sucuzhañay.
En respuesta al asesinato de Sucuzhañay, los miembros del Consejo de la ciudad de Nueva York y dirigentes de la comunidad y las organizaciones salieron a la calle a denunciar el racismo. El alcalde Michael Bloomberg también denunció el asesinato de Sucuzhañay, quien estaba con uno de sus hermanos cuando los atacaron con un bate.
Después de reunirse con la familia de Sucuzhañay, el Gobernador David Paterson se comprometió a que se haga justicia. Su acción debe servir de modelo para otros dirigentes d el estado, algunos de los cuales han puesto de su parte para generar un ambiente negativo contra los inmigrantes.
Otros funcionarios presionan para hacer más duras las leyes contra el crimen de odio. Justicia Latina PRLDEF profundiza un poco más. La organización de derechos civiles presentó una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la que acusa a EE.UU de no proteger a sus residentes latinos. Tomó tiempo.
Nuestra nación debe respetar la vida de los latinos. Puede comenzar por no ceder ante las amedrentaciones de una minoría antimigrante, o puede volver a ser la vergüenza del mundo.
Las respuestas al más reciente acto de odio se reflejan en los llamados en favor de la tolerancia. Asimismo deben seguir para lograr que se administre justicia.
En cinco años, los crímenes de odio contra latinos aumentaron en un 40%. Esto sucede en medio de un debate hostil sobre inmigración que resalta a los latinos. Desde hace tiempo organizaciones hispanas, tanto a nivel local como nacional, han hecho sonar una voz de alarma sobre esta tendencia.
Sin embargo, a principios de este mes el odio reclamó otra víctima. Apenas nos sobreponíamos al asesinato de Marcelo Lucero, motivado por prejuicios raciales en Long Island el mes pasado, cuando llegaron noticias de un ataque en Brooklyn. Allí, un grupo de hombres atacó con un bate al inmigrante y comerciante ecuatoriano José Sucuzhañay.
En respuesta al asesinato de Sucuzhañay, los miembros del Consejo de la ciudad de Nueva York y dirigentes de la comunidad y las organizaciones salieron a la calle a denunciar el racismo. El alcalde Michael Bloomberg también denunció el asesinato de Sucuzhañay, quien estaba con uno de sus hermanos cuando los atacaron con un bate.
Después de reunirse con la familia de Sucuzhañay, el Gobernador David Paterson se comprometió a que se haga justicia. Su acción debe servir de modelo para otros dirigentes d el estado, algunos de los cuales han puesto de su parte para generar un ambiente negativo contra los inmigrantes.
Otros funcionarios presionan para hacer más duras las leyes contra el crimen de odio. Justicia Latina PRLDEF profundiza un poco más. La organización de derechos civiles presentó una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la que acusa a EE.UU de no proteger a sus residentes latinos. Tomó tiempo.