Por ende, la gran mayoría de los detenidos en los condados de MiamiDade, Broward y Palm Beach, cultivan menos de 100 plantas. Y lo que hacen es una afrenta a todos los que viven en la zona y que obedecen la ley. Por supuesto entre este grupo hay que incluir a la gran mayoría de los cubanos honestos que han venido en los últimos cinco años y que no deben de ser mezclados con la minoría que comete este tipo de fechorías.

Lo que está ocurriendo en nuestra comunidad es inaceptable.

Funcionarios del gobierno federal, del estado y de la zona afectada deben unirse para hacerle frente a este grupo organizado de malhechores. En sus conversaciones con el gobierno de Cuba sobre inmigración, la Administración del Presidente Obama debe exigir que Cuba acepte el regreso de estos criminales. Basta ya de sólo hablar de las cosas que debe hacer Estados Unidos para mejorar las relaciones con Cuba. El gobierno de los hermanos Castro también tiene que dar señales que las obligaciones van por ambas partes. Y por supuesto, los norteamericanos no deben de prometerle más regalos al gobierno de Cuba hasta que este muestre que está dispuesto a negociar seriamente temas tan serios como la repatriación de estos criminales.

Por su parte el gobierno estatal, en particular los legisladores de la Florida, deben pasar una ley en su sesión del año entrante para fortalecer el castigo a los que violen estas leyes. Si continua el jueguito que por el cultivo de menos de 100 plantas de marihuana los jueces ponen a los acusados en probatoria, el crimen continuará con impunidad.