El primer domingo de noviembre siempre es un día espléndido en Nueva York, aunque haga frío o llueva. Ese domingo es cuando se celebra el Maratón y miles de corredores de todas partes del mundo pasan por la esquina de mi casa, agotados y sudorosos.
Antes no me perdía el evento y me paraba en la esquina de la 116 y Primera Avenida con los demás vecinos a darle ánimo a los corredores. A ese punto de la carrera lo necesitan.
Todavía tienen que cruzar el puente de Willis Avenue y entrar al Bronx y volver a salir hacia Manhattan para terminar en el Parque Central—si es que logran llegar a la meta final.
Sabíamos de cual país venían por sus camisetas y eso inspiraba exhortaciones particulares. Recuerdo el año en que un corredor catalán, un hombre algo mayor y muy flaco, pasó casi arrastrándose del cansancio. Mi amiga Rita, que había estudiado en Barcelona, reconoció la camiseta amarilla y roja y le gritó “Viva Catalunya lleure!” que en catalán quiere decir viva Cataluña libre. El corredor moribundo buscó de donde venía la voz, sonrió y partió con renovada energía hacia el Bronx.
Esta anécdota es un buen ejemplo de la importancia de saber otros idiomas: alentar a los corredores de larga distancia que pasan por nuestra puerta.
Unos años atrás dejé de pararme en la esquina. Ya los corredores no usaban camisetas que identificaban su lugar de origen. -- todos llevaban logos de las corporaciones auspiciadoras de la carrera. La verdad es que no era nada divertido vitorear a Reebok o Coors o Bank of America.
Este pasado domingo muchos de los corredores de nuevo llevaron en su pecho los escudos, las banderas, los colores o las siglas de sus países. Y por primera vez desde 1982, un corredor con U.S.A en el pecho ganó el Maratón, por años dominado por atletas de Kenya y Etiopía.
Pero en cuanto se dio a conocer el nombre del ganador y su historia, los aleluyas disminuyeron considerablemente entre cierto sector de la población. El ganador, Mebrathtom Keflezighi, es ciudadano norteamericano pero nació en Eritrea, Africa. Sus padres emigraron a Estados Unidos cuando él tenía 12 años.
En los blogs del Internet un comentarista dijo que Kefglezighi en realidad no era un “real/normal American” sino un corredor africano más, a pesar de que se crió y se entrenó aquí.
Esto nos lleva de nuevo a la pregunta Hamletiana que un país de inmigrantes confronta generación tras generación: ¿Quién es un “americano”? Ahora parece que la carta de ciudadanía no es suficiente. Hay que haber nacido aquí y con un nombre fácil de pronunciar.
Suerte que esto no es un problema en otros deportes. Cuando los Yankees están en apuros y Alex Rodríguez da un jonrón o Mariano Rivera poncha al último bateador y salva el partido, a nadie le importa donde nacieron.
Ah, ¿y el último corredor estadounidense en ganar el Maratón en 1982? Alberto Salazar, nacido en Cuba.
Ser o no ser.
doloresprida@aol.com
Este pasado domingo muchos de los corredores de nuevo llevaron en su pecho los escudos, las banderas, los colores o las siglas de sus países. Y por primera vez desde 1982, un corredor con U.S.A en el pecho ganó el Maratón, por años dominado por atletas de Kenya y Etiopía.
Pero en cuanto se dio a conocer el nombre del ganador y su historia, los aleluyas disminuyeron considerablemente entre cierto sector de la población. El ganador, Mebrathtom Keflezighi, es ciudadano norteamericano pero nació en Eritrea, Africa. Sus padres emigraron a Estados Unidos cuando él tenía 12 años.
En los blogs del Internet un comentarista dijo que Kefglezighi en realidad no era un “real/normal American” sino un corredor africano más, a pesar de que se crió y se entrenó aquí.
Esto nos lleva de nuevo a la pregunta Hamletiana que un país de inmigrantes confronta generación tras generación: ¿Quién es un “americano”? Ahora parece que la carta de ciudadanía no es suficiente. Hay que haber nacido aquí y con un nombre fácil de pronunciar.
Suerte que esto no es un problema en otros deportes. Cuando los Yankees están en apuros y Alex Rodríguez da un jonrón o Mariano Rivera poncha al último bateador y salva el partido, a nadie le importa donde nacieron.
Ah, ¿y el último corredor estadounidense en ganar el Maratón en 1982? Alberto Salazar, nacido en Cuba.
Ser o no ser.
doloresprida@aol.com