La participación de Colombia en la lucha encubierta contra su vecino Venezuela facilita enormemente los planes de Washington de romper el ALBA, aislar a Chávez y finalmente poner fin a su gobierno. Con una mano, EE.UU. dirige una tenaz y despiadada campaña mediática mundial contra Chávez acusándolo de todo, inclusive de cercanía a bin-Laden, Hezbolla, las FARC etc., y con la otra mano manipula a Colombia para realizar el sucio trabajo de espionaje y terrorismo paramilitar en el territorio venezolano, y con miras a Ecuador, Cuba y Bolivia.

De acuerdo a documentos divulgados del Departamento Administrativo de Seguridad del Servicio de Inteligencia Colombiano (DAS), este país estaría desde el 2002 participando en operaciones de espionaje diseñadas por el jefe de la CIA en Bogotá, Michael Steere, y codificadas como “Falcón” y “Las Tenazas” contra Venezuela, “Salomón” contra Ecuador y “Fénix” contra Cuba.

Se ha denunciado que no escatiman recursos para tratar de asesinar a Chávez, utilizando paramilitares colombianos o para comprar a militares venezolanos, empleando agentes de la DAS. Esto lo confirma el arresto de varios de sus agentes en Venezuela en las pasadas semanas. Con el nombramiento del expulsado de Bolivia, embajador Philip Goldberg, como Jefe de Inteligencia del Departamento de Estado, se incrementó el terror de paramilitares colombianos en los estados fronterizos, como la reciente masacre de nueve jóvenes colombianos, un venezolano y un peruano en Venezuela, en Táchira y, por supuesto atribuida por la prensa globalizada, al gobierno venezolano.

Como Chávez no es tonto, desde el anuncio de las bases empezó a formar las milicias y armar a su pueblo, no le queda otra.