Ahora el futuro de ésta, la más pequeña nación en América del Sur, bien puede caer en manos de Mujica. Y de nuevo surgen los temores ya que por haber sido guerrillero hay muchos que temen que Mujica trate de llevar a Uruguay a un estilo de gobierno aún más izquierdista.

Mujica ha prometido que no va a cambiar el rumbo del país. Dice que va a continuar con el modelo de políticas económicas neo-liberales al igual que lo ha hecho Vázquez durante sus cuatro años en el poder. Es más, casi como para demostrar la validez de su promesa, Mujica ha escogido a Danilo Astori como su candidato a la vice presidencia.

Astori fue el arquitecto de la política neo-liberal del Presidente Vázquez hasta que renunciara como Ministro de Economía y Finanzas, cargo que ocupara hasta el año 2008.

Por supuesto que nadie puede garantizar lo que un candidato político va a hacer una vez gane las elecciones. Hay muchos ejemplos de políticos que prometen una cosa y hacen precisamente lo contrario. Pero en el Uruguay, Mujica va a tener que trabajar con un Congreso que nunca ha sido proclive a aprobar sin estudio y reforma las leyes que pide el ejecutivo. Y además, en Uruguay el presidente no puede gobernar por decreto.

Por ende, estamos justo a un mes —el 29 de noviembre— de que otro gobierno latinoamericano probablemente elija a otro presidente socialista. Uno que dice que va a imitar las política de ‘Lula’ en Brasil , de Michelle Bachelet en Chile, o de Mauricio Funes en El Salvador. Todos ellos son socialistas, pero hasta ahora todos ellos también han demostrado que creen en la democracia y no en el socialismo al estilo Chávez.