Aunque faltan mas que dos meses hasta las elecciones en los EE.UU., ya sabemos uno de los resultados: el próximo presidente, sea Obama o McCain, será un senador. Y lo será por primera vez en mas de cincuenta años.
Lo irónico es que en los EE.UU. los senadores suelen tener la experiencia mas apropiada para ser presidente. Sirven plazos en Washington de por lo menos seis años. Hay solamente 100 puestos comparado con los 435 representantes en la otra cámara. Tienen obligaciones importantes a nivel nacional e internacional (ratifican tratados con otros países, vetan los nombramientos a la corte suprema) que les otorga experiencia que no tienen los gobernadores o alcaldes.
Deberían ser los candidatos ideales para la presidencia.
Pero para muchos americanos la sabiduría del senador es igual a la sagacidad de la prostituta o el Sodomita. Es una lógica muy simple: Washington es una ciudad corrupta, ergo los que han sido exitosos en Washington se han corrompido.
Por eso han ganado presidentes como Reagan y Carter, forasteros que prometieron castigar a Washington por sus pecadillos y purificar a la política.
Y ahora tenemos a Obama. Nos dice que su desempeño es de cambiar como opera la política en este país, de unir en vez de dividir, de elevar a todos en vez de insultar a sus contrincantes. ¿Pero como podemos confiar en alguien que lleva la mancha de senador, y sobre todo ahora que ha seleccionado a Joseph Biden, con sus 36 años en el senado, como candidato a la vicepresidencia?
En este país hay que abandonar la ilusión del presidente purificador. Para bien o para mal, la maquinaria política en los EE.UU. es enorme y compleja, y es imposible que un solo presidente, por mas capaz que sea, pueda destrozarla y reemplazarla con uno mas ideal.
Lo que se necesita es un presidente que entiende como operar esta maquinaria y que lo pueda manipular para que produzca nuestros resultados preferidos. A mi no me preocupa que Obama sea senador. Me preocupa que no lo haya sido por suficiente tiempo.
Chris Canavan es un economista radicado en Nueva York.Chris.Canavan@eldiariony.com




