A principios de agosto, una paciente nuestra buscaba el centro de salud de Planned Parenthood en la calle 149 en el Bronx. Mientras trataba de identificar adonde estaba, una mujer se le acercó.
La mujer la dirigió a un Centro de Crisis de Embarazo al otro lado de la calle, donde el personal le mostró videos gráficos y le dijeron que los abortos son procedimientos peligrosos realizados por médicos sin experiencia. Toda la información era incorrecta, irrelevante e inquietante.
Este verano, otra mujer joven con la cual me reuní visitó un Centro de Crisis de Embarazo para obtener una prueba de embarazo. Cuando ella explicó que tenía la intención de tener un aborto y quería irse de la clínica, la persona con la cual estaba hablando primero le pidió y luego exigió que se quedara. De allí, le mostró videos perturbadores, le dio un largo discurso sobre la moralidad del aborto y la asustó con información errónea acerca de los riesgos asociados con el aborto.
Desafortunadamente, escuchamos este tipo de historias con demasiada frecuencia. Los Centros de Crisis de Embarazo hacen todo lo que pueden para aparentar como proveedores médicos legítimos que proporcionan información y servicios médicos imparciales y correctos. Sin embargo, una vez que las mujeres entran, son objeto de acoso, de juicios y mucha información falsa con el propósito de desalentar la búsqueda de métodos anticonceptivos aprobados por la FDA y el aborto legal.
¿Y sabe lo peor? A partir de este momento no hay ninguna ley que reglamenta los Centros de Crisis de Embarazo y no hay manera que las mujeres pueden distinguir entre estos centros y los proveedores legítimos de servicios médicos.
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