En los últimos días, el undécimo Festival Latino Cinematográfico Neoyorquino e Internacional, se ha encontrado rodeado por una gran polémica centrada sobre su propaganda promocional así como sobre su lista de programación que cada vez presenta más obras cinematográficas de no-latinos.
La propaganda, en particular, ha provocado críticas debido no solo a su contenido sino también por la decisión del festival en permitir que Tony Kaye, director inglés, sirviera como su director. Casper Martínez, fundador de www.LatinoFilmChatter.com, abrió el debate a través de videos diseminados en Facebook.
Uno de los principales puntos sobresalientes de Martinez fue permitir que Kaye dirigiera la propaganda, el festival actuó en contra de su propia misión de crear oportunidades para cineastas latinos. A la vez, el producto final del Sr. Kaye sólo ayudó a solidificar el disgusto y añadió aún más a la creencia que la propaganda reflejaba una falta de comprensión sobre nuestra cultura Latina.
La propaganda muestra a una niña adolescente, haciendo el papel de directora, dirigiendo a su abuelita en lo que parece ser una película o video. La niña en su insistencia de sacar de la abuelita la actuacion deseada, exhortándole que pronuncie la palabra “sí” con más intensidad, le grita a la viejita y, peor aún, la insulta llamándola nombres y faltándole al respeto. La abuelita por su parte, le saca la lengua a la joven. En el final de la propaganda, se ve una mano joven disparando dos balazos de una pistola, y no se sabe a quién.
En esta descripción de la propaganda, hay poca relevancia a un persona de ascendencia latina. Ya que se habla de una obra creativa, quizás uno podría decir que el video nace de la licensia artística ortogada a los cineastas. Pero, al igual, también se puede decir que ninguna obra creativa vive en un vacío. Las obras tienen como su último juez al público que se supone las van a consumir. En este cazo más de un juez ha devuelto una decisión de disgusto.
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