Vigilar manifestaciones es una de las tareas más difíciles que enfrentan los departamentos de policía en cualquier parte, y en ningún lado se hace a la perfección. Incluso la policía de Nueva York, la fuerza pública con mayor experiencia en la faz de la tierra en el manejo de todo tipo de reuniones públicas no se escapa de las críticas. Algunos declararon haber sufrido mano dura durante la Convención Republicana del 2004. Más recientemente, el departamento de policía de Puerto Rico ha sido duramente criticado por el uso de una supuesta fuerza excesiva durante una protesta el 30 de junio.
Se deben tener en cuenta cinco puntos:
Nada sustituye a una buena planificación.
Entre más tiempo tenga la policía para planificar, mejor. Los mejores departamentos de policía dedican muchas horas a la revisión y la preparación de planes de contingencia. Estudian los lugares de protesta, examinan cuidadosamente el despliegue y tratan de darle al plan la flexibilidad necesaria para todo lo que hacen. Se estimula mantener una comunicación abierta y respetuosa con los líderes y organizadores de protestas. Una buena planificación también significa una buena formación donde los agentes practican enfrentamientos haciendo el papel de control de multitudes antes que tengan que salir a hacerlo.
Es de vital importancia aprender lecciones de Puerto Rico y fuera de la isla.
Cada protesta o multitud que controle la policía debe proporcionar un caudal de ideas sobre cómo mejorar ese control para la siguiente vez. El aprendizaje jamás debe cesar. Y las lecciones se pueden aprender de todas partes del mundo, no sólo de Puerto Rico. Todo trabajo de policía es aprendizaje práctico y en ninguna parte es esto más cierto que en el manejo de grandes masas y protestas.
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