Cualquier demócrata que crea que los votantes latinos los apoyarán incondicionalmente por siempre, mejor que se prepare. Y los republicanos que creen que pueden darse el lujo ignorar a esta comunidad de votantes en aumento, que no se acuesten de ese lado.

Cómo los demócratas y republicanos, van a manejar ––o no manejar–– la situación de la reforma de inmigración es muy importante. La elección de cuarenta políticos dependerá del apoyo de los electores latinos, como se muestra en un nuevo informe, El Poder del Votante Latino en Estados Unidos.

Si la reforma de inmigración se convierte en una promesa incumplida por la administración de Obama, los votantes latinos pueden vetar las próximas elecciones de mitad de período o de votar por los republicanos. Este es especialmente de los latinos con creencias conservadoras, el grupo a que Karl Rove, y el ex presidente George Bush apeló.

En 2008, los electores abarrotaron a los demócratas por la hostilidad en contra de los inmigrantes y los latinos. Pero no hay razón por la cual cambiar el voto de siempre si ningún partido toma acción en la reforma migratoria, al menos esto han señalado algunas organizaciones como America’s Voice.

Eliseo Medina, del sindicato SEIU, no se cohibió durante una conferencia telefónica ayer, cuando dijo que cualquier partido que considere seguros los votos de esta comunidad ya que no tienen opciones, está equivocado.

Los demócratas no son los únicos que deben tomar nota. Los republicanos debieron de haber aprendido de lo poco que les ayudó cuando no denunciaron los ataques venenosos en contra de los inmigrantes. El columnista conservador David Brooks hizo una observación de cómo las amenazas y sembrar el miedo no tuvo efecto: “Los comentaristas están amenazando con darle rienda suelta sus millones enfurecidos…Sin embargo, sus batallones nunca se materializaron.”