La parroquia de Nuestra Señora Reina de Los Ángeles en El Barrio, Nueva York fue canónicamente suprimida un día como hoy hace tres años. Desde entonces, un gran porcentaje de sus feligreses nos quedamos como ovejas sin pastor. La mayoría de nosotros no nos hemos registrado en ninguna iglesia, los feligreses que participan en otras parroquias se sienten vacíos y fuera de casa. Además de esto muchos ancianos y feligreses con impedimentos de movilidad en las piernas se les ha hecho imposible volver a visitar una iglesia en la comunidad porque la única iglesia católica accesible era la nuestra.

Nuestro grupo ha estado en vigilia por los últimos tres años. Nos reunimos todos los domingos a las 10:30 de la mañana frente a la iglesia clausurada a pesar de las inclemencias del tiempo: un domingo puede que haya viento, otro que haya lluvia, otro que haya sol, otro que haya nieve pero siempre decimos presente para celebrar la presencia de Dios en nuestras vidas.

Sin embargo esta experiencia nos ha transformado y seguimos siendo católicos muy devotos a las tradiciones de la iglesia. Cada una de nosotras hemos encontrado el verdadero sentido de celebrar la palabra de Dios en comunidad como lo hacia la primera comunidad de los cristianos, según nos cuenta la Biblia en El Libro de los Hechos de los apóstoles.

Claro que estos tres años nos han servido para reflexionar, pero todavía nos preguntamos, ¿Hacia donde vamos y que haremos? Sabemos que queremos que nuestra iglesia sea reabierta y por eso seguimos en Vigilia. A pesar de que la Arquidiócesis se ha negado a dialogar con nosotros y ha demostrado que no le interesa lo que pasa con los hispanos Católicos de El Barrio, nosotros seguiremos en vigilia hasta que nuestra casa vuelva abrir sus puertas.