Los científicos predicen que la influenza porcina regresará a Nueva York en el otoño. Pero muchos neo- yorquinos no podrán tomarse tiempo libre para recuperarse si se contagian. Una encuesta hecha por la Sociedad de Servicios Comunitarios de Nueva York descubrió que más de dos tercios de los trabajadores pobres en Nueva York no son remunerados por una sola ausencia a causa de enfermedad. Casi un millón de neoyorquinos no tienen acceso a recibir pago si faltan por una enfermedad. Algunos aun se arriesgan a ser despedidos si intentan quedarse en casa por una gripe.
La situación es especialmente grave para los neoyorquinos hispanos, que trabajan desproporcionadamente en las industrias que no ofrecen pago por ausencias médicas. Por ejemplo, en los restaurantes, donde uno de cada tres empleados es hispano, más del 80% de los trabajadores dicen que no les pagan por ausencias a causa de enfermedad. Es injusto obligarles a que elijan entre su salud y el trabajo.
Afortunadamente, hay una solución. Nueva York debe seguir el ejemplo de San Francisco, que garantiza a cada trabajador dentro del municipio – sin importar su estatus migratorio o si trabaja tiempo parcial– siete días de enfermedad pagados cada año (cinco días para los empleados de negocios pequeños). Los sanfranciscanos pueden utilizar las ausencias para recuperarse de enfermedades, visitar al médico, o cuidar a un niño enfermo. No sólo reciben el sueldo, sino que se reduce el riesgo de contagiar a otros.
En un foro reciente del Working Families Party, Roberto de la Cruz del sindicato UFCW preguntó directamente a los candidatos a la alcaldía si favorecen garantizar que los días de enfermedad sean pagados en la ciudad de Nueva York. Todos respaldan esta política, por lo menos para una porción de trabajadores. Este es un gran paso adelante para la salud pública.
Sin embargo, los candidatos vacilan el garantizar la remuneración a los empleados de pequeños negocios – aunque son estos empleados los que carecen más de este beneficio. La experiencia de San Francisco demuestra que no hay ninguna necesidad de excluir a estos trabajadores. Hoy, los empresarios que más se oponían a remunerar los días de enfermedad admiten que la política no ha afectado sus negocios.
Los beneficios para los negocios compensan los costos: los empleados son más productivos cuando tienen la oportunidad de recuperarse de una enfermedad. Un estudio del impacto de la remuneración de ausencias a causa de enfermedad en San Francisco descubrió que el nivel de empleo no disminuye. De hecho, las industrias más afectadas por el nuevo mandato – los restaurantes y los negocios de hospitalidad – experimentaron fuertes aumentos de empleo en relación a sus condados vecinos.
Mientras que enfrentamos la amenaza de otro brote de influenza porcina, trabajadores en todos los Estados Unidos deben de ser remunerados por ausencias a causa de enfermedad, sin importar dónde trabajen. Nueva York, la ciudad más grande del país, debe de ser un líder en este asunto.
Los científicos predicen que la influenza porcina regresará a Nueva York en el otoño. Pero muchos neo- yorquinos no podrán tomarse tiempo libre para recuperarse si se contagian. Una encuesta hecha por la Sociedad de Servicios Comunitarios de Nueva York descubrió que más de dos tercios de los trabajadores pobres en Nueva York no son remunerados por una sola ausencia a causa de enfermedad. Casi un millón de neoyorquinos no tienen acceso a recibir pago si faltan por una enfermedad. Algunos aun se arriesgan a ser despedidos si intentan quedarse en casa por una gripe.
La situación es especialmente grave para los neoyorquinos hispanos, que trabajan desproporcionadamente en las industrias que no ofrecen pago por ausencias médicas. Por ejemplo, en los restaurantes, donde uno de cada tres empleados es hispano, más del 80% de los trabajadores dicen que no les pagan por ausencias a causa de enfermedad. Es injusto obligarles a que elijan entre su salud y el trabajo.
Afortunadamente, hay una solución. Nueva York debe seguir el ejemplo de San Francisco, que garantiza a cada trabajador dentro del municipio – sin importar su estatus migratorio o si trabaja tiempo parcial– siete días de enfermedad pagados cada año (cinco días para los empleados de negocios pequeños). Los sanfranciscanos pueden utilizar las ausencias para recuperarse de enfermedades, visitar al médico, o cuidar a un niño enfermo. No sólo reciben el sueldo, sino que se reduce el riesgo de contagiar a otros.
En un foro reciente del Working Families Party, Roberto de la Cruz del sindicato UFCW preguntó directamente a los candidatos a la alcaldía si favorecen garantizar que los días de enfermedad sean pagados en la ciudad de Nueva York. Todos respaldan esta política, por lo menos para una porción de trabajadores. Este es un gran paso adelante para la salud pública.