Según un reciente estudio del censo, casi 2.5 millones de neoyorquinos carecen de seguro médico. Esto quiere decir que están viviendo diariamente con el miedo de que podrían necesitar del médico y tener que pagar los gastos de su propio bolsillo.

Algo escalofriante sin duda. Lamenta- blemente aquí en Washington, D.C., algu- nos políticos están aprovechándose de esta desgracia para impulsar una agenda de sa- lud que empeorará las cosas. Su receta forzaría a millones de ciudadanos hacia un programa de gobierno que severamente reduciría nuestras libertades y pondría en peligro la alta calidad del servicio.

Tal parece que muchos están siguiendo los consejos del Jefe de gabinete del presidente Barack Obama, Rahm Emanuel, que declaró, “Nunca desaproveches una gran crisis”. No obstante varios legisladores han estado laborando a puertas cerradas para crear propuestas de leyes complejas con una multitud de restricciones y mandamientos.

Varios en el Congreso están mirando hacia al “León Liberal” el senador Ted Kennedy de Massachusetts para inspiración y orientación. Informalmente conocido como el proyecto de ley Kennedy-Dodd, este proyecto de ley llega a lo más cerca a lo que la ultra-izquierda más desea. El mismo incluye subsidios y mandamientos pero —sobre todo— es sumamente caro. Es más según la Oficina de Presupuesto (bipartidista), la propuesta legislativa agregaría casi un trillón de dólares al déficit en los próximos diez años mientras sólo estaría cubriendo a 16 millones de ciudadanos con seguro médico. Por esa cantidad de dinero, nos sale más barato entregarle el dinero a cada persona que carece de seguro médico en este país.