Al principio de junio, 700 personas y 200 organizaciones de todo el país se juntaron en Washington DC, generando energía y unidad para lanzar la campaña “Reforma de Inmigración para America”. La campaña es un esfuerzo nacional que reúne a grupos inmigrantes y de derechos civiles, sector privado, instituciones religiosas y sindicatos con la meta especifica de pasar una reforma de inmigración.

Durante estos días, escuchamos de varios miembros del Congreso y de un representante de la Casa Blanca. Ellos nos contaron que el Presidente se iba a reunir con varios líderes del congreso el 17 de junio para discutir cual sería la estrategia para pasar una reforma migratoria.

Todos salimos con el empuje y pasión de trabajar con todos las personas presente para asegurar que nuestro sueño de una reforma se realice este año. Terminamos el día diciéndoles a los representantes del Presidente, “Obama escucha, estamos en la lucha”.

Pero, este lunes la Casa Blanca anunció que la reunión con los líderes del Congreso fue cancelada por segunda vez. Nos parece que el retraso de la reunión es un error. Estamos sintiendo un impulso imparable para una reforma migratoria, con la mayoría de estadounidenses exigiendo soluciones para un sistema que ahora no funciona.

El Presidente es demasiado inteligente para no pasar la reforma migratoria este año, porque él no se ha olvidado de los diez millones de latinos que salieron a votar el noviembre pasado.

Y sabemos muy bien que Rahm Emmanuel, el jefe del gabinete, quien estudia encuestas diariamente, sabe el valor del voto latino en los estados de Arizona, Carolina del Norte, Florida, Indiana, Nevada, y Nuevo México para la mayoría demócrata.