En medio de la Gran Depresión, se agregó un Artículo a la Constitución del Estado de Nueva York, en el cual se estipulaba que el estado cuidaría de todos los necesitados. Por lo tanto, los antepasados de nuestro estado reconocieron la necesidad de una red de seguridad social sólida.
Hoy, mientras enfrentamos lo que pronto se convertirá en la recesión más larga desde la Depresión, un nuevo informe publicado por la Federación de Agencias Protestantes de Asistencia Social (Federation of Protestant Welfare Agencies, FPWA) reveló que para muchos neoyorquinos, el sistema de la red de seguridad es todo menos lo que necesitan.
Los 765,900 neoyorquinos en todo el estado que perdieron sus trabajos debido a la recesión actual, y los 2.6 millones que viven en la pobreza deben tener acceso a los programas de asistencia pública para recibir alimentos, refugio y cubrir otras necesidades. Desafortunadamente, para muchos es difícil acceder al sistema reestructurado de asistencia social. Tanto la ciudad como el estado deben actuar rápidamente para mejorar el acceso a este programa esencial y eliminar las barreras que impiden su utilización.
A pesar del aumento de 213,000 solicitudes al comparar 1999 con 2007, el número de personas que recibieron asistencia pública durante el mismo período disminuyó en un 59 por ciento. Un factor que contribuyó a ese porcentaje fue el aumento en la tasa de denegación de solicitudes en el Estado de Nueva York, la cual aumentó del 26 por ciento en 1999 al 42 por ciento en 2007, a pesar de un aumento del 35 por ciento en las solicitudes. ¿Por qué hay tantos solicitantes calificados que fueron rechazados?
La razón más común fue por problemas de cumplimiento: La denegación de solicitudes de la Ciudad de Nueva York en base a problemas de cumplimiento aumentó del 18 por ciento en 1999 al 50 por ciento en 2007, en otras palabras, por papeleo, procedimientos y requisitos.
La nación ha estado oficialmente en recesión desde diciembre de 2007 y, como era de esperarse, los registros de asistencia social aumentaron en aproximadamente una docena de estados. Sin embargo, en la Ciudad de Nueva York, los casos de asistencia pública apenas aumentaron de 182,537 a 182,823 casos entre diciembre de 2007 y diciembre de 2008. Evidentemente hay muchos neoyorquinos necesitados que quedan afuera de la red de seguridad.
En especial, los hispanos que residen en la Ciudad de Nueva York son los más afectados. De los 2.2 millones de hispanos que viven en la ciudad, el 27 por ciento vivían por debajo del nivel federal de pobreza en 2007. En el Bronx, la situación es aun peor con más del 33 por ciento de hispanos que viven por debajo de la línea de pobreza. Además, en esta recesión, los inmigrantes hispanos han sufrido más despidos y han recibido salarios más bajos que los de trabajadores promedio.
En un momento de la historia en el cual la necesidad ha alcanzado su pico máximo desde la Gran Depresión, la ciudad y el estado deben mejorar el acceso a la asistencia y al trabajo para garantizar que las personas que necesiten ayuda la obtengan de manera oportuna y justa. Esto incluye proporcionar acceso a la educación y capacitación vocacional para las personas sin empleo y una acción rápida para crear fuentes de trabajo para los desempleados.
La razón más común fue por problemas de cumplimiento: La denegación de solicitudes de la Ciudad de Nueva York en base a problemas de cumplimiento aumentó del 18 por ciento en 1999 al 50 por ciento en 2007, en otras palabras, por papeleo, procedimientos y requisitos.
La nación ha estado oficialmente en recesión desde diciembre de 2007 y, como era de esperarse, los registros de asistencia social aumentaron en aproximadamente una docena de estados. Sin embargo, en la Ciudad de Nueva York, los casos de asistencia pública apenas aumentaron de 182,537 a 182,823 casos entre diciembre de 2007 y diciembre de 2008. Evidentemente hay muchos neoyorquinos necesitados que quedan afuera de la red de seguridad.
En especial, los hispanos que residen en la Ciudad de Nueva York son los más afectados. De los 2.2 millones de hispanos que viven en la ciudad, el 27 por ciento vivían por debajo del nivel federal de pobreza en 2007. En el Bronx, la situación es aun peor con más del 33 por ciento de hispanos que viven por debajo de la línea de pobreza. Además, en esta recesión, los inmigrantes hispanos han sufrido más despidos y han recibido salarios más bajos que los de trabajadores promedio.
En un momento de la historia en el cual la necesidad ha alcanzado su pico máximo desde la Gran Depresión, la ciudad y el estado deben mejorar el acceso a la asistencia y al trabajo para garantizar que las personas que necesiten ayuda la obtengan de manera oportuna y justa. Esto incluye proporcionar acceso a la educación y capacitación vocacional para las personas sin empleo y una acción rápida para crear fuentes de trabajo para los desempleados.