Durante los pasados veinte años, el gobierno federal ha prohibido el uso de fondos federales para programas de intercambio de jeringuillas. El Congreso de los Estados Unidos, este pasado domingo aprobó una ley, introducida por el Congresista José Serrano (D-NY), para eliminar dichas restricciones. La oposición quiso añadirle a la propuesta que estos programas no operen a 1,000 pies de una escuela, parque, universidad o lugar donde las personas se congregan. Medida imposible en urbes como la nuestra. Dicha medida fue extraída de la ley y aprobada en la Cámara de Representantes y el Senado. Estamos optimistas de que el Presidente firmará la ley esta misma semana.
Varias investigaciones federales han comprobado que el intercambio de jeringuillas usadas por jeringuillas nuevas a usuario de drogas intravenosas ha sido una estrategia eficaz para detener la propagación del virus que causa el SIDA y el virus de la Hepatitis C, sin aumentar el uso de drogas intravenosas.
Estudios han comprobado que los programas de intercambio de jeringuillas tampoco aumentan el crimen en las comunidades en las que se encuentran. Muchos de estos programas hacen alcance comunitario, con trabajadores en las calles conociendo y convirtiéndose en puentes de servicios para individuos que no se sienten cómodos visitando programas ya que en general los programas de servicios sociales tratan al usuario de drogas de manera horrífica y poco humana.
En cambio los programas de intercambio de drogas, ofrecen consejería individual y en grupos, salud mental, y referidos a programas de tratamientos de drogas todo con respeto y cordialidad. Además, concientizan a los usuarios acerca de los daños causados por el uso de drogas.
Cada año se estiman en los Estados Unidos 8,000 infecciones de VIH debido al intercambio de jeringuillas contaminadas entre usuarios de drogas y 15,000 infecciones de Hepatitis C. De esas infecciones 50% ocurren en la comunidad Afro-Americana y 25% en la comunidad Latina. El tratamiento médico de una persona con VIH cuesta aproximadamente $385,200, esta cantidad es equivalente a la prevención de 30 infecciones de VIH por un programa de intercambio de jeringuillas.
Actualmente existen alrededor de 200 programas de intercambio de jeringuillas en los Estados Unidos, operando con muy pocos fondos ofrecidos por gobiernos estatales y lo poco que puedan aportar los departamentos de salud locales. Estos programas dependen de voluntarios, y hacen de tripas corazones.
Gracias al congresista Serrano, a la organización Harm Reduction Coalition (Coalición de Reducción de Daños) y a otras organizaciones se podrá ahora utilizar fondos federales para continuar la lucha en contra del VIH y la Hepatitis C. El alcalde de la ciudad de Nueva York Michael Bloomberg apoya estos programas y aplaudió la acción del congreso con una carta felicitándolos por tomar acción.
Durante los pasados veinte años, el gobierno federal ha prohibido el uso de fondos federales para programas de intercambio de jeringuillas. El Congreso de los Estados Unidos, este pasado domingo aprobó una ley, introducida por el Congresista José Serrano (D-NY), para eliminar dichas restricciones. La oposición quiso añadirle a la propuesta que estos programas no operen a 1,000 pies de una escuela, parque, universidad o lugar donde las personas se congregan. Medida imposible en urbes como la nuestra. Dicha medida fue extraída de la ley y aprobada en la Cámara de Representantes y el Senado. Estamos optimistas de que el Presidente firmará la ley esta misma semana.
Varias investigaciones federales han comprobado que el intercambio de jeringuillas usadas por jeringuillas nuevas a usuario de drogas intravenosas ha sido una estrategia eficaz para detener la propagación del virus que causa el SIDA y el virus de la Hepatitis C, sin aumentar el uso de drogas intravenosas.
Estudios han comprobado que los programas de intercambio de jeringuillas tampoco aumentan el crimen en las comunidades en las que se encuentran. Muchos de estos programas hacen alcance comunitario, con trabajadores en las calles conociendo y convirtiéndose en puentes de servicios para individuos que no se sienten cómodos visitando programas ya que en general los programas de servicios sociales tratan al usuario de drogas de manera horrífica y poco humana.
En cambio los programas de intercambio de drogas, ofrecen consejería individual y en grupos, salud mental, y referidos a programas de tratamientos de drogas todo con respeto y cordialidad. Además, concientizan a los usuarios acerca de los daños causados por el uso de drogas.