Como relata la Novena a nuestra Señora de Guadalupe: las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego es quizás la más bella, mejor conocida y más querida de las historias de amor mexicanas de todos los tiempos. Esta aparición dio un mensaje de esperanza y amor que para siempre hablaría al pueblo mexicano.

Parte de nuestra preparación para la llegada del 12 de diciembre fue caminar en procesión por las calles del Este de Harlem llevando con nosotros la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, velas, flores y cánticos en honor a ella. Es muy emotivo poder compartir nuestra devoción con otras culturas.

También rezamos el Rosario en los humildes hogares de familias que abrieron sus puertas con alegría para recibirnos y compartir su devoción y amor hacia la Virgen.

Otra parte importante de esta preparación es el tratar de transmitir nuestras tradiciones y nuestra Fe hacia la Virgen de Guadalupe a la siguiente generación, a través de la participación de nuestros niños y jóvenes.

Es difícil poder celebrar cuando estamos rodeados de tantas penumbras, cuando la tristeza y melancolía se hacen presentes ante nosotros. Tristeza de tener a nuestras familias tan lejos, tristeza por la espera tan larga de una reforma migratoria, tristeza por la guerra a través del mundo. Tristeza por ver los conflictos entre seres humanos, entre familias y aún en nuestra Iglesia Católica.

Llegó el 12 de diciembre, nuestra celebración fue preciosa. Afuera de nuestra querida Iglesia Nuestra Señora Reina de los Angeles, preparamos un altar lleno de color y aroma por tantas rosas para Nuestra Señora de Guadalupe. El frío no fue un obstáculo para que la gente participara y levantara sus voces al entonar ‘Las Maña- nitas’, ‘La Virgen Ranchera’ y ‘La Guadalupana’.