Uno podría pensar que una alianza impía entre el viejo jefe político de Brooklyn Vito López, el aval del Partido de Familias Trabajadoras (WFP por sus siglas en inglés), y una robótica de un obispo católico hubiera podido haber capturado la contienda por el Concejo Municipal en el Distrito 34. ¿Entonces para qué realizar elecciones?

Pero parece ser que los votantes no estaban al tanto. La candidata seleccionada por López, Maritza Dávila, perdió ante el Concejal titular, Diana Reyna, quien contó con el respaldado de la congresista Nydia Velázquez.

Esta es la segunda vez que Reyna prevalece sobre Dávila. La primera fue en la campaña de las primarias demócrata en septiembre.

El pecado de Reyna fue no estar de acuerdo con la agenda política de López. Esto incluye su visión de túnel sobre el desarrollo del Triángulo de Broadway en Brooklyn, el terreno más grande que queda sin urbanizar en la ciudad. Uno de los principales beneficiarios del desarrollo sería el feudo de López, El Consejo de Ridgewood-Bushwick para Ciudadanos de Tercera Edad. Así que, para ese fin, él junto con la ciudad dejaron fuera del proceso de planificación a una coalición de 40 organizaciones latinas, africanas y judías - sus propuestas ni siquiera han sido escuchadas.

¿Pero por qué dejar que una primaria de su propio partido se interponga en su camino? En un acuerdo transado con el Partido de Familias Trabajadoras, López respaldó al candidato del WFP, Bill De Blasio, a cambio, entre otras concesiones, de colocar a Dávila en la boleta de elección general de la línea del WPF.