Dejamos la República Dominicana y llegamos a Nueva Orleans porque mi padre buscaba trabajo en las plantas químicas del área. En la década de 1970 dominicanos y puertorriqueños fueron llegando y encontrado trabajo en Avondale Shipyards (que ahora es propiedad de y dirigida por Northrup Grumman), lo mismo que en las numerosas refinerías químicas que son parte del paisaje a lo largo del sur de Louisiana.
Por lo tanto, no fue una sorpresa saber que después de la tormenta, los dominicanos desde el Nordeste y los puertorriqueños de la isla estuvieran desplazándose al área. Ellos, también, lo mismo que mi familia hizo en la década de 1970, llegaron a trabajar en refinerías y astilleras. Sin embargo, me di cuenta que esta poco conocida migración, aunque pequeña, no estaba en la mirilla de nadie, y nadie fuera de los residentes locales, sabían de ella, ni entendía que la gente del Caribe ha sido y sigue siendo, un ingrediente importante en la mezcla que conforma la región de Nueva Orleans.
A principios de este año tuve la oportunidad de reunirme con dos prominentes organizadores comunitarios del Nordeste que han estado ayudando a sus comunidades desde hace más de 20 años. Ellos vinieron en busca de latinos y se sorprendieron al descubrir una pequeña pero próspera comunidad dominicana y puertorriqueña. En todas las noticias sobre los centroamericanos, muy pocos han entendido otros aspectos de la comunidad latina que vive en la región, y no me refiero sólo las personas Caribe, sino también a otros de todos los puntos de América del Sur. Hay un poco de cada nación de la América Latina alrededor de Nueva Orleans.
Ahora, al conmemorar tres años del paso de Katrina, y nos proyectamos a un nuevo futuro, guardo la esperanza que podremos crear un espacio donde crezca aún más de esta diversidad de la cultura latina. Aquí no vivimos aislados en barrios donde todos nuestros vecinos son del mismo país, y creo en esto hay una receta para el éxito. Los latinos de la región de Nueva Orleans llegan a vivir en los barrios que ya están mezclados, y hacen crecer esa mezcla aún más.
En la organización sin ánimo de lucro, Puentes de Nueva Orleans, Incorporada, que ayudé a fundar junto con líderes hispanos locales, trabajo para demostrar cómo latinos de diversas etnias y distintas nacionalidades y de diferentes niveles económicos pueden vivir juntos y mejorar la comunidad para el bien de todos.
Como dominicano, me siento orgulloso de representar a esta diversidad y promocionarla en todo lugar a donde voy. Como Nuevorleano – ya que tras 30 años de vivir aquí soy de Nueva Orleans tanto como de Santo Domingo – me siento orgulloso de estar involucrado en el trabajo diario para mejorar esta ciudad y hacerla un mejor lugar, no sólo para los latinos, sino para todos.
es el Director Ejecutivo de Puentes de Nueva Orleans.






