No sólo es la gasolina. También es la harina, el maíz, el arroz e incluso el huevo.
Apenas en el 2006, el precio del barril de petróleo estaba entre 50-60 dólares. Hoy está cerca de los $145 dólares. ¿Por qué? Los productores que siguen controlando la oferta, el consumo no aparenta disminuir y los especuladores que están influyendo del precio de petróleo a futuro.
La comida es otro factor. En los últimos años el promedio del incremento en los alimentos era de 2.5% anual. Para el 2007, llegó a 4 por ciento y se estima que estará entre 4-5 por ciento este año y el próximo.
Pero, ¿Por qué este incremento general? Ojalá fuera un solo culpable, pero hay varias razones: demanda global en aumento, restricciones por parte de los gobiernos, el clima, la especulación e incremento en los costos del procesamiento, la devaluación del dólar y transportación de los productos.
Y es aquí que el precio final llega más alto a nuestro bolsillo.
Pero esta trama no termina aquí. Lo que hace el tema más complejo es que si sólo fuera el incremento en los precios, la situación se manejaría más o menos bien. Pero esto hay que ponerlo en el contexto. Los costos de salud que siguen hacia arriba, los precios de las casas están cayendo y existe un incremento en el desempleo. Muchos dependen del “cochino de cemento” para financiar su consumo. Al no haber patrimonio en la casa, se hace más difícil. Y sin trabajo, la situación es más difícil aún.
Por eso aquí les dejo una alerta verde inminente:
En estos tiempos donde estamos experimentando contaminación en los bolsillos a niveles no esperados, tenemos que usar cualquier medio a nuestra disposición para concienciar a los nuestros, que la única forma de proteger nuestro bolsillo de estos cambios tóxicos es si volvemos a cultivar ese material tan preciado y en peligro de extinción que se conoce como ahorro.
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