Después de numerosas primarias y asambleas electorales, los analistas políticos saben cómo se comportarán algunos electores en los comicios presidenciales de noviembre, si los candidatos son Barack Obama, por el Partido Demócrata y John McCain por el Republicano.
El Senador Obama obtendrá más del 90 por ciento del voto afroamericano. La mayoría de electores de raza blanca, con educación universitaria, que ganan más de 100 mil dólares al año también lo apoyan. Obama tendrá problemas con el voto de los obreros de raza blanca, que perciben menos de 50 mil dólares anuales.
El Senador McCain ganará el voto de aquellos que consideran la seguridad nacional el principal tema en la campaña y el de aquellos que no creen que el senador de Illinois tenga suficiente experiencia para convertirse en el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. McCain puede atraer votos de los obreros que, por una razón u otra no están dispuestos a votar por Obama. Y se adjudicará una buena porción de electores conservadores, que aunque no confían enteramente en él, tampoco tienen dónde más ir.
Lo que hasta ahora desconcierta a los expertos es predecir quién ganará el voto de los hispanos. Si el candidato del Partido Demócrata hubiera sido la Senadora Hillary Clinton, ganaría por un margen superior al dos a uno. Hay dudas de que Obama pueda equiparar esas cifras, especialmente en aquellos extensos barrios donde los afroamericanos y los hispanos pobres escenifican verdaderas batallas disputando los mismos trabajos y donde pandillas de las dos etnias luchan por controlar el barrio.
En una contienda entre Obama y McCain, hay que tomar en cuenta otras cosas, como las decisiones deplorables que representantes de ambos partidos han tomado en el Congreso.
La mayoría de Republicanos en el capitolio han expresado con claridad su oposición a cualquier iniciativa de reforma migratoria. Hasta el mismo McCain se ha retraído de su postura original de liderazgo sobre este tema.
Los México Americanos y los Centro Americanos, posiblemente se inclinen por Obama por su posición favorable a una nueva iniciativa migratoria. No obstante, ¿recordarán que McCain ha sido siempre el verdadero campeón de esa causa?
Estos mismos grupos resienten todos los insultos contra México que los candidatos presidenciales demócratas hicieron durante las primarias de Ohio y Pennsylvania y las promesas que obligarían a México, Canadá y autoridades de Centro América a renegociar los tratados de libre comercio vigentes.
Tampoco los Colombo Americanos van a aplaudir la decisión de la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de no darle consideración alguna al tratado de libre comercio con Colombia.
Como si todo esto no fuera suficiente, los demócratas ahora quieren rechazar el financiamiento de 500 millones de dólares para ayudar a México a proseguir su lucha, cada vez más peligrosa, contra los cárteles de la droga. Los demócratas creen que me- nos de 200 millones serán suficientes para ayudar al presidente de México, Felipe Calderón. La organización sindical AFL-CIO se opone a conferir ninguna asistencia.
Cuba sigue siendo el tema para muchos Cubano Americanos. A pesar de un incremento en los registros de hispanos como afiliados al Partido Demócrata en la Florida, el voto de los Cubano Americanos será para McCain.
Por supuesto, ninguna de las consideraciones que anteceden será de mucha diferencia si los hispanos fueran a pronunciarse sobre el estado de la economía, el precio del petróleo y de los alimentos o la guerra en Irak. Todos estos temas contribuirían a que el candidato demócrata pudiera triunfar en sus intenciones por llegar a la Presidencia.
Pero como ocurre con otros grupos étnicos, cuando los analizan con un microscopio, todos tienen temas que los llevan a votar de una u otra forma el día de las elecciones. Esto es lo que hace que el voto hispano sea tan difícil y tan interesante de predecir.
Guimar123@gmail.com







