Para los superticiosos el 13 es un número de mala suerte. Para un musical latino es un record.
En el anuncio hecho ayer de las nominaciones de los Tony, la producción de ‘In the Heights’ acumuló 13 categorías, incluyendo el mejor musical, la mejor composición original y el mejor libreto de un musical.
El año pasado, la musical generó un creciente éxito como producción fuera de Broadway. Con lleno de audiencia en cada sesión y entusiásticas reseñas, el musical se trasladó a Broadway en marzo. El espectáculo se realiza en inglés y presenta veteranos de Broadway como Priscilla López, así como recién llegados al espectáculo.
‘In the Heights’ no fue un éxito de la noche a la mañana. La producción se concibió hace ocho años como el proyecto universitario de Lin-Manuel Miranda. Un boricua de Inwood, Miranda desarrolló y refinó el musical a medida que pasaba por lecturas, talleres y finalmente a una producción completa.
Sin embargo aparte de todo el talento que continua atrayendo a las audiencias, la atracción de este musical reside en su historia. ‘In the Heights’ ofrece un tierno retrato de Washington Heights. Es una representación de un vecindario donde la gente trabaja, una amorosa anciana es la abuela de todo el mundo en el bloque y donde las reuniones se realizan alrededor de las bodegas y los pórticos. Personas de diferentes etnias y experiencias inmigratorias crean una comunidad. Si eso suena familiar es porque es una historia de Nueva York.
Algunos críticos la han calificado de producción rosada. Al contrario, rinde honores a un vecindario fácilmente ignorado por los medios —muchos de los cuales continúan cómodos mostrando los vecindarios latinos como una tierra yerma o tratándolos como expediciones antropológicas.
Con esta producción, también tenemos genio creativo sin perder la gracia con la que a tanta gente le gusta representar el talento latino.
Así es que una gran ovación para una estrella que la vimos venir y por llevar Washington Heights al ‘Great White Way’ (el apodo de ‘Broadway’).




