Durante los últimos ocho años los latinos han experimentado un drástico declive en el acceso al cuidado de salud. Desde el 1999 al 2006 el número de latinos sin seguro médico aumentó de 11 a 15 millones.

Tal vez el aspecto más terrible de la administración de George W. Bush ha sido el ataque al Medicaid y al Programa Estatal de Seguros Médicos para los Niños (SCHIP, por sus siglas en inglés). Con informes que muestran la dramática alza en el número de latinos sin seguro médico, Bush se opuso tenazmente a cualquier expansión del Medicaid y el SCHIP. A su vez la administración ha presentado numerosas propuestas que han limitado drásticamente los servicios cubiertos, o el número de personas inscritas, en estos programas. Además, en numerosas ocasiones Bush tuvo la oportunidad de revertir las leyes que limitan a niños inmigrantes para así poder participar de estos programas de salud, pero él se negó.

Muchos partidarios de Bush citan la Ley de Modernización de Medicare (Parte D) que ha hecho posible que 20% de latinos de mayor edad con Medicare, pero sin cobertura de medicamentos, tengan acceso a medicinas, como un logro significativo en el área de salud. Aunque todos estábamos de acuerdo que el Medicare necesitaba cubrir medicamentos recetados, muchas organizaciones abogaron por un simple plan administrado por el gobierno, que hubiera sido fácil de entender por los latinos de tercera edad.

Por desgracia, Bush favoreció el plan propuesto por la industria farmacéutica, que fue cientos de billones de dólares más caro, extremadamente complicado y ha creado confusión masiva. Los ancianos tienen que elegir entre cientos de planes muy diferentes, cada uno cubriendo un grupo de medicamentos diferentes, y cuando necesitan ayuda los envían a la Internet. De hecho, estos planes son tan confusos que muchas personas mayores elegibles han decidido no participar.