Al mismo tiempo que agentes federales dieron a conocer un reporte de que dos hombres tenían un complot para asesinar y decapitar afroamericanos y también para asesinar a Barack Obama, el FBI informó cifras que revelan una tendencia perturbadora: por quinto año consecutivo, los crímenes de odio contra hispanos siguen aumentando.

En el 2007, el 62 por ciento de las víctimas de crímenes basados en el origen étnico o nacionalidad, eran hispanos. De acuerdo al Mexican American Legal Defense and Education Fund, (MALDEF) desde el 2003, el número de víctimas y de incidentes de odio contra hispanos han aumentado un 40 por ciento.

Es dudoso que las estadísticas presentadas por el FBI reflejen la realidad de los crímenes de odio. El Southern Poverty Law Center (SPLC), cuestiona que en el estado de Mississippi no se haya reportado ningún crimen de odio en el año 2007. El SPLC, menciona también que como los indocumentados son menos propensos a reportar crímenes de odio, las estadísticas no reflejan la realidad.

Todo indica que los crímenes de odio contra latinos han aumentado por el contexto hostil que se le ha dado al debate migratorio. MALDEF y el Concejo Nacional de la Raza están educando al público sobre estas tendencias. Pero la alerta –y más importante una clara y firme posición sobre la tolerancia – necesita ser retomada por más líderes y organizaciones.

Como sucedió recientemente en Shenandoah, PA, un grupo de jóvenes blancos fueron acusados de asesinar por motivos étnicos al inmigrante mexicano, Luis Ramírez. Mientras en Staten Island, un hombre fue acusado de estrellar su vehículo contra las fachadas de negocios mexicanos.