Barack Obama. [Fotos: AP]
Nuestro país cuelga al borde del precipicio. Estamos frente a una creciente crisis económica. Nuestros soldados libran dos guerras separadas —en Irak y Afganistán— sin fin a la vista. Durante los últimos ocho años, las familias han sido golpeadas duramente por salarios estancados, y los costos crecientes de todo, desde gasolina hasta alimentos y cuidado de salud. Hoy hay más niños viviendo en la pobreza que los que había hace una década. Y en principios de igualdad y humanidad, hemos dado marcha atrás.
La arrogancia y mentiras de la administración de George W. Bush nos llevó a la guerra. La histeria antigubernamental del Congreso bajo control republicano pavimentó la vía para la sacudida financiera. La economía y credibilidad de esta nación han sido profundamente dañadas.
Nuestro próximo presidente debe tener la capacidad, juicio y visión para restaurar confianza, tanto aquí como en el extranjero. EL DIARIO/LA PRENSA respalda al senador Barack Obama como el líder listo para redirigir a Estados Unidos de América hacia su promesa.
El senador Obama sabiamente se opuso a la mal dirigida e inmoral carga de Bush contra Irak. De Corona a Washington Heights, los latinos han sufrido los efectos devastadores de esta guerra. El senador Obama ha prometido traer de regreso para el 2010 a los hijos e hijas que sirven en Irak.
El senador Obama ha identificado correctamente que la economía de dejar que las boronas de arriba caigan abajo no abordan las inequidades que encaran los estadounidenses. A medida que nuestra economía continúa deteriorándose, latinos y afroamericanos resultan desproporcionadamente afectados por ejecuciones de hipotecas. Obama ha propuesto una moratoria de 90 días en las ejecuciones, de modo que algunos prestamistas y propietarios puedan renegociar términos.
Otros problemas demandan atención. La tasa de graduación en Estados Unidos anda a la zaga de otras naciones ricas. El senador Obama se ha comprometido a invertir en las escuelas y hacer la educación superior más accesible.
La nación también necesita una política inmigratoria humana y sensible. Mientras el senador John McCain una vez pareció ser un interlocutor razonable sobre reforma de inmigración, gradualmente cedió ante los ultraconservadores republicanos al promover un proceso de dos etapas enfatizando la vigilancia fronteriza. El senador Obama claramente ha presentado una solución más inteligente en inmigración, incluyendo sacar a los inmigrantes indocumentados de las sombras.
Dos momentos definitorios de este ciclo electoral han sido la declaración del senador Obama de que el cuidado de salud es un derecho, y su discurso en Filadelfia sobre relaciones raciales. Con ambos, vimos a un líder dispuesto a enfrentar problemas de la vida real y un visionario que puede ver más allá de lo que somos ahora, hacia lo que podemos convertirnos.
También quedamos impresionados por la defensa de las mujeres del senador Obama. El defendió el derecho de una mujer a tomar decisiones sobre su propio cuerpo. Asimismo, desafió a McCain por bloquear la equidad salarial para las mujeres.
McCain se ha sacrificado por esta nación como piloto capturado durante la guerra de Vietnam. Pero permanece demasiado cerca de las políticas económicas de Bush para liderar una nación fuera de este hoyo económico. A medida que surgía la actual crisis financiera, él arguyó que los fundamentos de la economía eran fuertes, que necesitábamos una comisión para estudiar el asunto y señaló algunos ejecutivos codiciosos—no un mercado no regulado—como el problema. En Irak y Afganistán, él está demasiado comprometido con una simple táctica —el surgimiento— para presentar una visión coherente de estas guerras dañinas. El no puede confundir el bosque con los árboles. Y tristemente, McCain ha conducido una campaña divisiva y llena de encono.
Nuestra nación necesita liderazgo fuerte, constante y centrado en el bien común. El 4 de noviembre, deposite su voto por el senador Barack Obama.
La arrogancia y mentiras de la administración de George W. Bush nos llevó a la guerra. La histeria antigubernamental del Congreso bajo control republicano pavimentó la vía para la sacudida financiera. La economía y credibilidad de esta nación han sido profundamente dañadas.
Nuestro próximo presidente debe tener la capacidad, juicio y visión para restaurar confianza, tanto aquí como en el extranjero. EL DIARIO/LA PRENSA respalda al senador Barack Obama como el líder listo para redirigir a Estados Unidos de América hacia su promesa.
El senador Obama sabiamente se opuso a la mal dirigida e inmoral carga de Bush contra Irak. De Corona a Washington Heights, los latinos han sufrido los efectos devastadores de esta guerra. El senador Obama ha prometido traer de regreso para el 2010 a los hijos e hijas que sirven en Irak.
El senador Obama ha identificado correctamente que la economía de dejar que las boronas de arriba caigan abajo no abordan las inequidades que encaran los estadounidenses. A medida que nuestra economía continúa deteriorándose, latinos y afroamericanos resultan desproporcionadamente afectados por ejecuciones de hipotecas. Obama ha propuesto una moratoria de 90 días en las ejecuciones, de modo que algunos prestamistas y propietarios puedan renegociar términos.
Otros problemas demandan atención. La tasa de graduación en Estados Unidos anda a la zaga de otras naciones ricas. El senador Obama se ha comprometido a invertir en las escuelas y hacer la educación superior más accesible.
La nación también necesita una política inmigratoria humana y sensible. Mientras el senador John McCain una vez pareció ser un interlocutor razonable sobre reforma de inmigración, gradualmente cedió ante los ultraconservadores republicanos al promover un proceso de dos etapas enfatizando la vigilancia fronteriza. El senador Obama claramente ha presentado una solución más inteligente en inmigración, incluyendo sacar a los inmigrantes indocumentados de las sombras.