Nueva York — Una de las festividades más importantes para los mexicanos es el día de la independencia. Esta comienza con la ‘Noche del grito’, a las 11:00 de la noche del 15 de septiembre, cuando la máxima autoridad del país, ciudad o pueblo sale al balcón o tarima y gritan ¡vivan los héroes que nos dieron patria y libertad!, !viva México! y mientras gritan se escucha el repicar de las campanas. Llenos de emoción y sentimiento patriótico, el público que está presente responde con el grito de !Viva!, entonces la celebración continúa hasta el día siguiente.
Ese sentimiento patriótico y de orgullo, lo llevan los mexicanos con mucho más estremecimiento cuando están fuera de su país. A pesar de la distancia, los mexicanos recuerdan con nostalgia sus raíces, costumbres y tradiciones.
“Claro que me siento orgulloso de ser Mexicano”, exclamó José Tapia, un mexicano residente de Queens desde hace cinco años. “Por nuestros hermosos paisajes, costumbres, música, la riqueza que nos dejaron nuestros antepasados y las verbenas populares en estas fiestas”, agregó el originario de Puebla que trabaja en un billar.
Para Carlos Moreno, de 31 años, lo que más extraña es a su familia y trata de mantener la tradición de la celebración patria en reuniones familiares, comiendo los exquisitos platillos típicos como pozole, tamales, tostadas, chalupas, según el poblano que llegó a Nueva York hace cinco años y tiene planeado regresar a su tierra natal el próximo año.
La diseñadora grafica Rosa María Telles, de 36 años, mantiene su orgullo patrio promoviendo la cultura mexicana por medio de su trabajo. “Es que como México no hay dos”, dijo la mujer que vive en Nueva York desde hace 20 años, y quien dijo vestir orgullosamente los colores de la bandera durante la celebración patria.
A pesar de no haber nacido en México, el joven Iván Vásquez, dice sentirse orgulloso de llevar sangre mexicana por sus padres que llegaron a Nueva York desde Puebla. “Obviamente, me siento muy orgulloso de ser mexicano, mis padres me han llevado a conocer y me gusta”, añadió el adolescente, quien dijo celebrar las fiestas patrias vistiendo los colores, llevando la bandera y tomando cerveza.
Dos de las características que más valora Platón Rodríguez, de 47 años es lo trabajadores y la sencillez de su gente. “Lo que más admiro es mi gente, son luchadores y no se cansan de nada. Doy gracias a Dios que me dio la oportunidad de haber nacido en esa amada tierra y no quiero esperar hasta que me muera para regresar, yo visito constantemente”, aseveró el poblano que trabaja tallando madera en la avenida Roosevelt en Queens. Los amigos Leonel Cáceres, de 24 años y José Luis Galindo, de 20, -ambos de Puebla- dicen sentirse orgullosos de ser mexicanos y lo demuestran trabajando honradamente y participando de las diferentes actividades celebrando las fiestas patrias. “Nos vestimos con los colores y llevamos la bandera cuando vamos a los desfiles o festivales, pero especialmente cuando vemos partidos de nuestras equipos favoritos”, agregó Galindo, quien es hincha del Cruz Azul.
Como todo inmigrante en la Gran Manzana, la mayoría de los entrevistados dijeron haber llegado a la ciudad que nunca duerme, por las oportunidades que brinda, pero con la ilusión de algún día regresar a la tierra que los vio nacer. Este sentimiento renace especialmente cuando escuchan la canción “México lindo y querido si muero lejos de ti que digan que estoy dormido y que me traigan aquí”.“Al escuchar esa canción se siente una emoción tan grande que no puede describir en palabras y lloro de alegría”, dijo Lucía Morales, de 36 años, una madre de dos menores de 8 y 4 años respectivamente, quien llegó a Nueva York hace 15 años para aprovechar las oportunidades que ofrece éste país. “Sí desearía que me envíen a México”, agregó la mujer. “Mi padre murió aquí y pensé mucho en esa canción cuando lo llevábamos a México para enterrarlo allá, pero en lo personal creo que preferiría quedarme en este país porque parte de mi vida está aquí... es como estar dividida en dos mundos”, agregó Telles, que nació en el Distrito Federal, pero vive en este país hace 20 años, donde formó una familia con sus dos hijos.
Para Claudia Ponce, de 36 años, no hay nada como México “porque es mi México lindo y querido”, acentuó la mujer con una gran sonrisa mientras despachaba un plato típico a un compatriota desde su carrito ambulante en la avenida Roosevelt donde trabaja hace dos años. “Las tradiciones que uno tiene en México se pierden un poco cuando uno llega aquí. Allá se festejan más las fiestas patrias, aquí uno viene a trabajar por la situación económica”, añadió la madre de dos niños de 9 y 13 años respectivamente.
En general, las costumbres se tratan de mantener vivas a pesar de estar lejos de sus tierras y las enseñan a los hijos para que aprendan a querer las tradiciones de sus antepasados como Vásquez, de 17 años, quien dijo que “sería un honor si me entierran en el pueblo donde nacieron mis padres”.
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