“La generación de estudiantes de hoy confronta más problemas financieros que las que la precedieron”, asegura Todd Romer, director ejecutivo de la revista Young Money. Desde los costos crecientes de la colegiatura a lujos como los teléfonos celulares, los estudiantes universitarios se ven inmersos en enormes deudas de tarjetas de crédito en el momento de graduarse. Pero todo el que quiera evitar ese destino y tomar medidas preventivas, debe tener en cuenta los consejos siguientes:

“Tener una tarjeta de crédito no es mala idea”, afirma Romer. Según un estudio reciente en el que participaron alumnos solicitantes de préstamos, realizado por Nellie Mae, importante proveedor de préstamos para educación superior, el 78 por ciento de los estudiantes universitarios actuales posee al menos una tarjeta de crédito. De acuerdo a esto, Romer aconseja que los estudiantes escondan la tarjeta en lo más profundo de sus billeteras, y la usen sólo en casos de emergencia y/o compras que podrán pagar en un período de 30 días. Además, sugiere que se llame a la compañía emisora de la tarjeta, y se solicite la aplicación de un límite de gastos de $500 en la misma.

“En lo tocante a hacerse cargo de sus finanzas, todo comienza realmente sabiendo lo que se gana”, explica Romer. Si bien los estudiantes están trabajando más que nunca antes, muchos gastan más del salario que reciben.

“Si monitoreamos nuestro plan semanal de gastos dos veces por semana, no habrá problemas”, añade el ejecutivo de Young Money.

Algunos recién graduados que aun no están listos para el mundo laboral, deciden asistir a cursos de postgrado inmediatamente después de obtener su título. Aunque existen razones idóneas para cursar estudios de postgrado al término de una carrera universitaria, los estudiantes deben estar conscientes del compromiso financiero que dichos cursos representan, sin mencionar el sacrificio de una experiencia laboral potencialmente valiosa mientras prosiguen sus estudios.